La violencia volvió a empañar el futbol mexicano. El pasado sábado 30 de agosto, tras la victoria de Cruz Azul 2-1 sobre Chivas en el Estadio Akron, un aficionado celeste identificado como Emilio fue brutalmente golpeado en el rostro por seguidores del Rebaño, lo que puso en riesgo su visión.
La denuncia fue hecha pública a través de redes sociales por su hermana, Luisa Fernanda, quien relató que, al dirigirse al estacionamiento del inmueble, un grupo de personas se les acercó para intimidarlos. El conflicto escaló cuando los agresores le arrebataron la bufanda a Emilio y comenzaron a golpearlo en la cara, dejando lesiones cerca del ojo.
Aunque el joven se encuentra fuera de peligro, la familia exigió garantías de seguridad y lamentó que este tipo de hechos se repitan constantemente en el estadio rojiblanco. Hasta el momento, ni el Club Deportivo Guadalajara, ni la Liga MX, ni la administración del Estadio Akron han emitido un posicionamiento oficial sobre lo ocurrido.
El caso no fue aislado. Otros aficionados del Cruz Azul denunciaron haber sido hostigados y agredidos al término del encuentro, lo que se suma a antecedentes recientes de violencia en el mismo recinto, como los incidentes ocurridos en partidos frente a FC Juárez, donde incluso familiares de jugadores estuvieron involucrados.
El hecho revive el debate sobre la falta de protocolos de seguridad efectivos en estadios mexicanos, donde los episodios de violencia contra aficiones visitantes continúan sin sanciones ejemplares ni respuestas claras de las autoridades deportivas.







