DESTACADOS RADAR

EL GABINISMO QUE VIENE

El Radar, el editorial de Antena.

Gabino Morales es el operador de la 4T en San Luis Potosí, pasó de brigadista a coordinador, dirigió el incipiente partido y ganó la simpatía del Presidente para darle el control de la entonces masa amorfa, que más como seguidores o admiradores de López Obrador que como fuerza organizada, le dieron un triunfo histórico en 2018.

En el recuento, cuatro años después, ganó distritos federales para su Gurú en el 21, lidió hasta con la Suprema Corte de Justicia que discutió álgidamente la legalidad de la figura Obradorista que ostenta: “Súper Delegado”. Transfirió parte de su influencia a través del malogrado Leonel Serrato a Gallardo y ha podido convivir hasta “cordialmente” con el hoy todopoderoso del estado… hasta ahora. Por cierto, quitar el velo a ciertos mitos: Leonel Serrato ni tiene cercanía con López Obrador, la viejísima foto que presume con él, es de los tiempos en los que era un Navista de empaque, congruente y sin la víscera perdida, hoy Serrato depende de Gabino, es decir, su presencia personal en la 4T es nula. De hecho su “ausencia” en la estructura de los “Servidores de la Nación” ha sido generosa con su causa, Antonio Arreola ha mejorado sus números por mucho, con más filo y menos estridencias baratas de ideologías obturadas en su lengua viperina.

Pero volvamos a nuestro protagonista de hoy, Gabino Morales Mendoza ha guiñado abiertamente sus pispiretos ojos con algunas de las corcholatas de la transición que viene, se sabe cercano a Claudia, pero también se ha vinculado con Adán Augusto y no ha dejado de lado a Ebrard. En su construcción personal y política, Gabino se remienda y reinventa con cada uno en el viejo estilo de los vividores de la cargada priísta, el ADN está ahí, la disciplina, la repetición sistemática de los dichos del Tótem, la silenciosa labor incansable en la base y el reconocimiento de la ambigüedad. En esa parte, van a lo seguro, la botarga de AMLO para eso funciona a la perfección.

Todo eso ha surtido efecto al corte de caja, pero el 2023 es definitivo y definitorio para su proyecto personal y político electoral, en lo inmediato tendrá que dar con rutas diferentes si quiere por fin estar en la boleta y al tiempo cosechar lo que ha sembrado para su patria cuatroteísta y ser por fin una fuerza política independiente en San Luis.

La relación de conveniencia con el Gallardismo que hasta ahora tiene la balanza del lado de Morales es significativa y pocos la han descifrado bien. Gallardo no es un favorito abierto de López Obrador y aunque se han usado constantemente, no está en su mapa mental, y ya tampoco en la ruta de sus giras. Seguramente en esta tesitura vino la devastadora arenga que el propio Gallardo hizo esta semana ante la base y cúpula Verde en su asamblea anual donde instó a sus potenciales candidatos a no ir en alianza y buscar ganar por si mismos las elecciones que vienen en el Estado de México y Coahuila. Gallardo, colmilludo en la política- ficción sabe que los del color vino tinto no atienden a ninguna otra lealtad que a la de su Tlatoani. Aunado a eso, las impertinentes negociaciones que se han resbalado sobre un intercambio PRI- Morena en estos dos bastiones sube la temperatura de los movimientos en el tablero y salpican a la tenebra potosina. Hay que reconocer que Gallardo es el único político que hoy puede ir solo con el color que quiera en el país, tiene aceptación y recursos históricos para el próximo año, pero en contraparte a su solipsismo, también tiene una competencia que no ha sacado la cara en su pugna por la territorialidad electoral en el frente Gabinista de Morena que al menos al cierre de este 2022, ya ejerció en el estado Gallardista 6 mil millones de pesos en programas sociales firmados por la devoción tabasqueña.

¿Qué boleta tendrá la sonriente figura del joven Gabino en la elección del 24?

¿Qué amarres necesitará evitar Gallardo para que no se le haga bolas el engrudo del clientelismo que lo ha encumbrado sin pelear con la corcholata indicada?

¿Cuánto tiempo durará Leonel Serrato menguado de salud y credibilidad en el gobierno actual con todo y sus decenas de acompañantes de la feligresía cuatroteísta?

¿Creerá Kevin Angelo Aguilar que podrá comandar una verdadera insurrección plegándose al líder verde?

¿Qué cara pondrá Héctor Serrano y su PT apotosinado cuando se venga el estiramiento inminente de liga entre los Gabinistas y su amigo Ricardo?

El teledrama que sigue está en estos terrenos, nadie tiene más fuerza real, base y estructura que Morena además de la Gallardía en el terruño, nadie.

RECADERO

*En la calle de Humboldt, pasaron aceite con las revelaciones que Astrolabio hizo en su publicación “Jose Mario De La Garza, el asesor prime del ayuntamiento”. https://www.astrolabio.com.mx/jose-mario-de-la-garza-el-asesor-prime-del-ayuntamiento-de-slp/.  El ex Presidente de la Barra  Mexicana Colegio de Abogados y Presidente de Renace, siempre ha sido hombre de claroscuros y cortísimas lealtades, eficaz como abogado del diablo, no ha podido hacer un adecuado trasvase al sector público y solo se puso en evidencia como un avorazado consultor, que en lo práctico no ha remediado nada.

El tema no solo es su falta de méritos como “servidor público”, sino que su andar apesta a prevaricato por estar sirviendo a dos amos, el gobierno de la ciudad y a uno de los monstruos que tiene que gestionar, del lado de la iniciativa privada. Y para muestra, el envidiable cobro que acaba de hacer con jugosísimos 7 ceros de este tremendo empresón.

*Los fosfo-fosfo del MC potosino tuvieron su posada naranja, Marvely Costanzo animando, Mauricio Ramírez arengando, Marco Gama especulando, Sebastián Pérez calculando y Marianela Villasuso sobreviviéndolos… El que brilló finalmente por su inusitada ausencia fue el todavía líder del partido en el estado Eugenio Govea.

*La repercusión entre las declaraciones del nuevo vocero de la iglesia católica potosina sobre la “inmoralidad” en el cobro de aguinaldos de funcionarios de primer nivel ha sido notoria, la iglesia no renuncia a ser un contrapeso, en un estado donde no se mueve una hoja sin el permiso del señor, (y no el de los Cielos), ya es ganancia.

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