El fuerte avance del oro también ha tenido impacto en empresas vinculadas al metal. Un caso destacado es Tether, firma del sector de criptomonedas, que posee alrededor de 143 toneladas de lingotes. De acuerdo con cálculos del Financial Times, el valor de ese oro ronda los 24.000 millones de dólares, lo que coloca a la compañía como uno de los mayores tenedores privados, al nivel de algunos bancos centrales como los de Corea, Hungría y Grecia.
Mientras tanto, los mercados bursátiles mostraron movimientos mixtos. En Europa, las principales bolsas operaban a la baja, con caídas en el DAX de Alemania, el CAC 40 de Francia y el FTSE 100 del Reino Unido. En contraste, los futuros de Wall Street mostraban ligeros avances, especialmente en el S&P 500, mientras que el Dow Jones se mantenía prácticamente sin cambios.
En Asia, varias plazas cerraron con ganancias. Corea del Sur alcanzó niveles récord impulsada por acciones tecnológicas, mientras que Hong Kong y Shanghái también registraron avances. Japón cerró con una ligera alza apoyada por el desempeño de SoftBank, tras reportes sobre mayores inversiones en el sector de inteligencia artificial.
En este contexto global, el oro rompió un récord histórico al superar por primera vez los 5.300 dólares por onza. El metal alcanzó un máximo cercano a los 5.311 dólares, impulsado principalmente por la debilidad del dólar y el aumento de la incertidumbre económica y financiera a nivel internacional.
Durante la jornada, el oro al contado avanzó más de 1%, mientras que los futuros en Estados Unidos también mostraron fuertes ganancias. En sesiones recientes, el metal ya había acumulado subidas superiores al 3%, reflejando un fuerte interés de los inversionistas por activos considerados refugio.
Analistas explican que el avance del oro no solo responde al nerviosismo del mercado, sino también a una pérdida de confianza en el sistema monetario y fiscal global. Especialistas señalan que los inversionistas están adoptando una postura más cautelosa, favoreciendo activos físicos como el oro frente a las monedas.
Uno de los factores clave ha sido la caída del dólar, que se mantiene cerca de mínimos de varios años. Esto ha incrementado el atractivo del oro para compradores internacionales, ya que el metal se vuelve relativamente más barato para quienes operan con otras divisas.
La debilidad del billete verde se ha visto influida por tensiones políticas y comerciales, luego de amenazas de nuevos aranceles por parte del presidente de Estados Unidos, así como por preocupaciones relacionadas con la elevada deuda pública y la estabilidad financiera del país.
También ha generado incertidumbre el futuro liderazgo de la Reserva Federal. El presidente estadounidense anunció que pronto dará a conocer a su candidato para dirigir el banco central y anticipó posibles recortes en las tasas de interés, lo que suele beneficiar al oro, ya que este metal no genera intereses y se vuelve más atractivo en entornos de tasas bajas.
Expertos consideran que el oro se ha consolidado como una herramienta clave de diversificación, impulsada por la tendencia de algunos bancos centrales a reducir su dependencia del dólar y por el aumento de las tensiones geopolíticas a nivel mundial.
En lo que va del año, el oro ha registrado un fuerte incremento, con una revalorización superior al 20% solo en las primeras sesiones de enero. En términos anuales, el alza se acerca al 85%, reflejando el impacto de las guerras comerciales, los conflictos internacionales y la volatilidad financiera.
Otros metales preciosos también mostraron avances. La plata subió más de 2% y se mantiene cerca de máximos históricos, mientras que el platino y el paladio registraron movimientos más moderados, aunque también se han beneficiado del aumento en la demanda de activos considerados seguros.