En medios de EU impera una narrativa racista sobre guerra en Ucrania

Nueva York. Las narrativas e imágenes que se trasmiten en Estados Unidos desde el conflicto Ruso-Ucrania-OTAN-Washington a todo color son muy blancas a diferencia de la mayoría de las guerras y otros desastres humanos de las últimas décadas, y aparentemente por eso se le atribuye una mayor importancia para “el mundo”.

Prevalece una narrativa francamente racista entre los medios y los comentaristas tanto en Estados Unidos como en Europa al describir la guerra y su crisis humanitaria. Una y otra vez hay versiones de que “esto no es como en el tercer mundo, ésta es Europa”.

Un corresponsal de CBS News ofreció disculpas ante críticas después de que reportó desde Kyev la semana pasada: “esto no es Irak o Afganistán…. ésta es una ciudad relativamente civilizada, relativamente europea”.

“Ha ocurrido lo impensable… Esta no es una nación en desarrollo del tercer mundo, ésta es Europa”, narró una corresponsal de la británica ITV la semana pasada. “Estos no son como los otros niños que nos nos hemos acostumbrado a ver sufrir en la TV, estos niños son rubios con ojos azules… esto es muy importante”, relató un entrevistado por el canal español La Sexta.

En The Telegraph, un escritor sostiene que los refugiados ucranianos “se parecen mucho a nosotros. Es lo que hace esto tan alarmante… tienen cuentas de Netflix e Instagram, votan en elecciones libres y leen periódicos no censurados. La guerra ya no es algo que visita a poblaciones empobrecidas y lejanas….”.

La Asociación de Periodistas Árabes y de Medio Oriente emitió una declaración afirmando que este tipo de comentarios reflejan la mentalidad que permea el periodismo occidental de normalizar la tragedia en partes del mundo como Medio oriente, África, Asia del sur y América Latina. “Deshumaniza y coloca su experiencia con la guerra como algo de alguna manera normal y de esperarse”.

El comentarista político Mehdi Hasan comentó en su programa de MSNBC: “Europa ha sido escenario de algunas de las peores guerras y peores crímenes de guerra en la historia humana, entonces ¿por qué la sorpresa de que que estas cosas malas están ocurriendo en Europa?”. Agregó que además, cuando se refieren a lugares “civilizados” y que esto no es el tercer mundo, “realmente quieren decir gente blanca, ¿verdad?”.

Por otro lado, aparentemente sólo porque este conflicto se localiza en Europa, son incesantes las proclamaciones de que esta guerra está “cambiando el orden mundial” y referencias parecidas a su efecto global a sólo dos semanas desde que las tropas rusas cruzaron la frontera ucraniana.

Los reportajes, comentarios, incluso el impulso de muchos periodistas de ir a cubrir el conflicto y los refugiados, se refleja en los medios y en los discursos oficiales como algo mucho más importante que las múltiples guerras en Medio Oriente -por ejemplo la destrucción masiva que ocurre ahora en Yemen por la guerra saudita (a a los que Washington no caracteriza como “tiranos” y “dictadores”) apoyada por Estados Unidos -o el desastre humanitario en Afganistán o los flujos migratorios y de refugiados cruzando desde África a Europa, o a lo largo de las Américas y el Caribe.

Como en toda guerra, la narrativa oficial tiende a prevalecer en los medios, a pesar de las redes sociales. Por ejemplo, un amplio elenco de figuras de gran prestigio -algunos ex integrantes de la cúpula política- siguen recordando el contexto histórico del conflicto ruso-ucraniano-OTAN y dejan claro que la frase favorita del presidente Joe Biden y su equipo de que esta es una guerra “no provocada” sencillamente es una mentira. Pero aunque estas voces disidentes o disonantes son registradas en algunos medios, eso sigue siendo la excepción ante la torrente de la retórica oficial.

Pero en el Congreso, el consenso gira en torno a la narrativa oficial, y se evita recordar toda responsabilidad estadunidense o de la OTAN en provocar la crisis, y los legisladores avanzan un proyecto de ley que incluye 13.5 mil millones de dólares -más que el doble inicialmente propuesto- para apoyar el envío de armas y materiales de guerra como en asistencia humanitaria en apoyo a Ucrania.

Mientras tanto, habrá hasta menos información en Estados Unidos desde algunos de los frentes de esta guerra con la decisión del New York Times no sólo de suspender el trabajo de sus reporteros en Rusia, sino de retirarlos físicamente del país. La presencia de reporteros del rotativo más importante de Estados Unidos ha sido constante desde 1919 pero el martes el periódico tomó la decisión ante la implementación de una nueva ley que amenaza con condenas de hasta 15 años a aquellos acusados de difundir “información falsa” sobre la guerra.

Varios medios estadunidenses incluyendo CNN, CBS y ABC News y Bloomberg habían suspendido el trabajo de sus periodistas en Rusia desde la semana pasada.

A la vez continuó el retiro de negocios estadunidenses en Rusia, parte del éxodo de más de 300 empresas occidentales hasta la fecha, según un proyecto de monitoreo de la Universidad de Yale, incluyendo hoy una que seguramente tendrá un grave impacto: Victoria’s Secret.

La Jornada

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