Irán afirmó estar preparado para una guerra, pero también dispuesto a negociar, en medio del incremento de tensiones con Estados Unidos tras las reiteradas amenazas del presidente Donald Trump de una posible intervención militar si no cesa la represión contra el movimiento de protesta que sacude al país.
El canciller iraní, Abás Araqchi, declaró este lunes que Teherán “no busca la guerra, pero está totalmente preparado”, al tiempo que subrayó que su gobierno mantiene abierta la vía diplomática, siempre que exista respeto mutuo e igualdad de condiciones. Las declaraciones se dieron luego de que Washington advirtiera que evalúa “opciones muy fuertes” frente a la situación interna iraní.
Las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre por el aumento del costo de vida, se transformaron en un movimiento de mayor alcance contra el régimen teocrático instaurado tras la Revolución Islámica de 1979. De acuerdo con la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, al menos 192 manifestantes han muerto, aunque la cifra real podría ser considerablemente mayor. Además, se reportan más de 2 mil 600 personas detenidas.
A pesar del corte de Internet impuesto por las autoridades desde el 8 de enero, imágenes difundidas desde Teherán y otras ciudades muestran concentraciones masivas y escenas de represión. Videos verificados por agencias internacionales exhiben decenas de cuerpos frente a morgues, mientras familiares buscan a personas desaparecidas. Medios iraníes, por su parte, reportan también bajas entre fuerzas de seguridad.
En este contexto, Trump aseguró que los líderes iraníes desean negociar y que se prepara una reunión, aunque no descartó una acción militar previa. Recordó además que Estados Unidos ya bombardeó en junio instalaciones nucleares iraníes en apoyo a Israel.
Irán confirmó que existe un canal de comunicación abierto con el enviado estadounidense para Medio Oriente, mientras el gobierno decretó tres días de luto nacional por los integrantes de las fuerzas de seguridad muertos durante las protestas.
Este lunes, la televisión estatal difundió imágenes de manifestaciones progubernamentales, convocadas por las autoridades como muestra de respaldo a la República Islámica. En contraste, líderes opositores en el exilio, como Reza Pahlavi, llamaron a las fuerzas armadas a respaldar al pueblo.
A nivel internacional, China pidió evitar cualquier injerencia extranjera, mientras que el canciller alemán Friedrich Merz condenó la violencia contra los manifestantes y la calificó como una “señal de debilidad” del gobierno iraní.