Un grupo de estudiantes de bachillerato en Michoacán desató polémica luego de presentar un baile con referencias directas a la violencia y a políticos asesinados, lo que generó reacciones tanto en redes sociales como en autoridades educativas.
El hecho ocurrió durante un concurso organizado por el Colegio de Bachilleres de Michoacán, donde alumnos del municipio de Contepec realizaron una coreografía que incluía vestuario táctico, rostros cubiertos, chalecos similares a los antibalas y armas de utilería. Aunque resultaron ganadores en su etapa, posteriormente se les impidió avanzar a la siguiente fase.
La presentación llamó la atención por su contenido. Durante varios minutos, los jóvenes combinaban baile con escenas donde aparecían imágenes de alcaldes asesinados en el estado. Cada fotografía era acompañada por una narración que explicaba quién era la víctima y cómo ocurrió su muerte, mientras en escena se simulaban disparos.
Entre los nombres mencionados estaban distintos presidentes municipales que han sido víctimas de la violencia en la entidad en los últimos años, lo que reforzó el mensaje del montaje. La secuencia se repetía constantemente: coreografía, imagen del funcionario y representación de un ataque.
Hacia el cierre del número, también se incluyó un fragmento de un mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la paz y la justicia en Michoacán. Después, los estudiantes cayeron al suelo como si hubieran sido abatidos, mientras aparecía una figura representando un ángel en el escenario.
El contexto en el que surge esta presentación no es menor. Michoacán ha enfrentado durante años problemas de seguridad, con varios casos recientes de asesinatos de funcionarios públicos, lo que ha mantenido el tema de la violencia en el centro de la conversación pública.
Uno de los casos más recientes fue el de un alcalde asesinado durante un evento público, situación que generó impacto a nivel nacional y reavivó cuestionamientos sobre las estrategias de seguridad en la región.
Tras la difusión del baile, la institución educativa emitió un posicionamiento en el que rechazó cualquier manifestación que pudiera interpretarse como una apología de la violencia. Aunque reconocieron la libertad de expresión de los estudiantes, también hicieron un llamado a promover contenidos que impulsen valores positivos.
El caso ha provocado un debate sobre los límites de la expresión artística en espacios escolares y el impacto de la violencia en la forma en que los jóvenes la representan.