San Luis Potosí, SLP – La institución que se suponía debía ser garante de la transparencia y el acceso a la información pública en el estado termina convertida en símbolo de opacidad y mal manejo de recursos. David Enrique Menchaca Zúñiga, ex comisionado presidente de la Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información Pública (CEGAIP), acumula más de 302 mil pesos en gastos de viáticos que no ha podido comprobar, según el informe de fiscalización de 2024 realizado por el Instituto de Fiscalización Superior del Estado de San Luis Potosí.
El monto, registrado hasta el 31 de diciembre de 2024 en la cuenta de “Deudores diversos por cobrar a corto plazo”, corresponde mayoritariamente al propio Menchaca, con participación también del ex director de administración y finanzas y otros funcionarios de la CEGAIP. Pese a que el órgano fiscalizador solicitó la devolución de esos recursos desde septiembre de 2025, hasta ahora no existe constancia fehaciente de que el dinero haya sido reintegrado o debidamente comprobado.
Lo que agrava la situación no es únicamente la cantidad, sino la manera en que fue erogado. Investigaciones previas de organizaciones ciudadanas, como Ciudadanos Observando, documentaron que Menchaca utilizó tarjetas institucionales para gastos personales, incluyendo cenas y bebidas en bares de lujo, vuelos aéreos y viajes sin justificación clara, viajes a Colombia con gastos pagados con recursos públicos y consumos en restaurantes exclusivos, tales como Mochomos y establecimientos de Quintana Roo y Polanco.
La Auditoría Superior del Estado también detectó un daño patrimonial de al menos 125 mil 977 pesos en gastos no comprobados solo durante 2022, sin que eso haya derivado en sanciones visibles o en un proceso de recuperación más efectivo.
Además del presunto despilfarro, Menchaca se habría auto-otorgado un bono de salida por 96 mil 879 pesos, algo que no tenía precedente en la historia del organismo, mientras dejaba pendientes miles de recursos de queja sin resolver y una CEGAIP con un rezago administrativo considerable.
El cinismo de estos actos es doble: por un lado, la institución encargada de velar por la transparencia en el uso de recursos públicos se convierte en ejemplo de opacidad; por otro, la ausencia de consecuencias claras refuerza la percepción de que en México hay niveles de la burocracia que son efectivamente intocables, pese a los discursos oficiales sobre rendición de cuentas.
Organizaciones civiles han exigido que las autoridades competentes, en particular el Instituto de Fiscalización del Estado y el Órgano de Control Interno de la propia CEGAIP, procedan con las denuncias penales y administrativas correspondientes, y no permitan que este caso se sume a la larga lista de expedientes que terminan archivados sin sanción real.
Mientras tanto, la CEGAIP permanece marcada por el desorden y la falta de transparencia, y la impunidad de su ex presidente sirve como advertencia de que la rendición de cuentas aún es una asignatura pendiente en San Luis Potosí.