Estela Ambriz Delgado
En el marco del XXIV Festival de Cerro de San Pedro, se realizó la conferencia “Impactos socio ambientales de la Minería en México” a cargo del doctor Darcy Víctor Tetreault, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, en la que se explicó la multiplicación de los conflictos socio ambientales en la frontera extractiva de México y otros países, los impactos de la mega minería tóxica, las estrategias que las empresas y sus aliados en el gobierno utilizan para despojar tierras y acceder a los minerales, así como las luchas de resistencia y alternativas.
El investigador habló inicialmente sobre el fenómeno del extractivismo, asociado a las actividades en las que se remueven grandes volúmenes de recursos naturales que pasan a ser exportados.
Explicó que existe un extractivismo clásico asociado con el imperialismo y las políticas neoliberales, y en la primera década de el siglo XXI surge el neoextractivismo, que se asocia con las políticas de los gobiernos progresistas como el de la Cuarta Transformación. La diferencia entre ambos es que en el más reciente los gobiernos progresistas buscan retener para el Estado una mayor parte de la renta para financiar programas sociales e incluso para combatir a la pobreza; de esa manera han ganado cierta aceptación a entre grandes sectores de la población.
Mostró una gráfica en la que se busca calcular las tasas de extracción de todo tipo de material, los minerales metálicos y no metálicos, de los combustibles fósiles y de biomasa, durante la década de los 90 hasta el año 2015, en donde se observa una aceleración exponencial y el impulso de este proceso a partir de los 90, en el contexto de las reformas estructurales que se aplicaron en diversas partes del mundo para conformar una economía global neoliberalizada.
Asimismo, Tetreault ilustró con otro gráfico que el volumen de los materiales extraído de zonas como América Latina y los flujos han cambiado radicalmente en los últimos 50 años. Esa elevación en las tasas de extracción se asocia con el antropoceno o capitaloceno, una nueva era geológica donde las actividades humanas causan grandes cambios no solamente al clima, sino a todas las partes del sistema terrestre.
Entre estas actividades se encuentran el crecimiento de la población humana, las actividades económicas medidas en términos del Producto Interno Bruto (PIB), la inversión extranjera directa, el uso de energía, el consumo de fertilizantes, la construcción de represas, entre otras, que han ocasionado cambios en el planeta como la acumulación de gases de efecto invernadero, dióxido de carbono, óxido nitroso, metano, la acidificación de los océanos y más.
En este sentido, el especialista puntualizó que estas grandes aceleraciones en los cambios de los sistemas de la Tierra corresponden en gran medida con nueve límites planetarios identificados por investigadores, entre los que se encuentran el cambio climático, la pérdida de biodiversidad ciclos de nitrógeno y fósforo, la acidificación oceánica otra vez, el uso de agua dulce, el cambio de uso de suelo, entre otros, de los que ya se han alcanzado seis, lo que pone en riesgo a todas las formas de vida en el planeta.
El incremento de conflictos socioambientales
Darcy Víctor consideró que los procesos que rebasan estos límites pueden ser entendidos como fracturas metabólicas, de acuerdo al concepto de metabolismo social, que refiere a los complejos intercambios materiales y de energía entre las sociedades humanas y los demás elementos de la naturaleza, mediados por el trabajo, a fin de comprender las causas de la multiplicación de conflictos socioambientales en México y en todas partes del mundo.
Asimismo, los definió como disputas que emergen de las contradicciones entre el desarrollo capitalista basado en la explotación intensiva de los recursos naturales y las comunidades que dependen de estos para su bienestar, así como la reproducción social y cultural.
El investigador detalló que se han documentado casi 4 mil 300 conflictos socioambientales de este tipo en todas partes del mundo, de los que la gran mayoría se ubican en la frontera extractiva, es decir, giran en torno a actividades para extraer combustibles fósiles, minerales, biomasa, el manejo de agua, etcétera.
Observó también que más de una cuarta parte de estos ocurren en América Latina, y en el caso de México hay una base de datos que registra 560 conflictos socioambientales, de los que 173 giran en torno de la minería; mientras que en otra se registran 216 conflictos en total y 46 de minería; y en una tercera se contemplan 336 conflictos en torno a actividades extractivas y más de la mitad en torno a la minería, lo que destaca la actividad como una de las que causa más problemas en este y otros países.
Esto se corresponde con una gran aceleración que empezó durante la primera década del siglo XXI en el contexto de un boom en los precios de los minerales y de otros bienes primarios, impulsado en gran medida por las altas tasas de crecimiento en China y otros países, siendo el oro y cobre los minerales metálicos que más han contribuido a la aceleración de esas tasas de extracción en México.
Sin embargo, el investigador destacó una disminución en la extracción de cobre debido a una huelga de tres años en la mina de Buenavista cobre en Cananea, Sonora, en la que finalmente en el año 2010 fueron desalojados con lujo de violencia por el gobierno de Felipe Calderón, y al abrir de nuevo de nuevo acelera sus tasas de extracción hasta que ocurrió el derrame minero más grande de la historia de México en agosto de 2014, de aproximadamente 40 millones de litros de sulfato de cobre en los sistemas hidrológicos cerca de la mina.
Por otra parte, señaló que las tasas de inversión privada en el sector minero en México en los últimos años, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, siguen muy altas en términos históricos a pesar del moratorio declarado a principios de la administración para no otorgar nuevas concesiones mineras.
Resaltó que ha crecido la inversión desde las empresas mexicanas, sobre todo las tres más grandes del Grupo México de Germán Larrea, empresa que fue responsable por el derrame en Sonora; Peñoles, ahora en las manos de los herederos de Alberto Bailléres; y Grupo Fresco, de Carlos Slim, las tres personas más ricas del país.
Los impactos de la actividad minera
Tetreault especificó que las minas a cielo abierto tienen bocas que cubren miles de hectáreas y pueden tener profundidades de más de un kilómetro como en el caso de la Minera San Xavier en Cerro de San Pedro, donde se puede apreciar cómo estas destruyen por completo los ecosistemas, así como toda forma de vida de flora y fauna que hubiera existido en el lugar.
“Eso solamente es el principio, porque la roca de desecho también ocupa espacio y frecuentemente contienen pequeñas cantidades de metales pesados y sulfuros que pueden causar a largo paso un fenómeno que se llama drenaje ácido y es una fuerte contaminación de los sistemas de agua, los acuíferos desde donde se extrae agua para satisfacer las necesidades básicas de la población local”.
El catedrático puntualizó que estas grandes minas consumen enormes cantidades de agua, y se ha calculado que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha otorgado más de mil concesiones a 417 empresas mineras, las cuales suman 437 millones de metros cúbicos anuales, una cantidad de agua equivalente a la que necesitan 12 millones de personas con un abastecimiento de 100 litros diarios.
Otro de los impactos de la mega minería tiene que ver con la contaminación, sobre todo en el proceso de beneficio, donde se emplea cianuro, ácido sulfúrico y otras sustancias altamente tóxicas que contaminan el medio ambiente paulatinamente a través del viento, la gravedad, las lluvias, o los derrames frecuentes, dos grandes por año en promedio.
Sobre los impactos en la salud humana, enlistó algunas enfermedades relacionadas con la contaminación tóxica, como mayor incidencia de cáncer, daño renal y hepático; problemas en la piel, enfermedades dermatológicas, problemas respiratorios, asma, bronquitis crónica, problemas neurológicos; también se han detectado altos niveles de plomo y mercurio en la sangre de los niños, además de efectos en la salud mental como ansiedad y estrés, lo que se puede conceptualizar como una violencia gradual e invisible.
Dentro de estos impactos el doctor Darcy Victor abordó las estrategias que las empresas mineras y los aliados en el gobierno aplican para dominar los territorios: despojar a las comunidades de sus bienes comunes y de esa manera acceder a los minerales que buscan para el propósito de acumulación de capital, como combinar las dádivas y obras de infraestructura, además de amenazas y hostigamiento.
Las personas que se oponen a este tipo de proyectos enfrentan distintos tipos de violencia, como amenazas, intimidación, agresión física, criminalización, hostigamiento, difamación, y hasta agresión sexual. En México ha registrado 123 agresiones contra activistas ambientales solo en 2023, siendo en el sector minero donde más ocurren agresiones contra activistas medioambientales.
Aunque en casos más graves esta violencia puede escalar al asesinato, como lo demuestran la cifra de casi 2 mil 800 defensoras y defensores del territorio y el agua que fueron asesinados entre 2002 y 2023 a nivel mundial, de los cuales más de dos terceras partes ocurrieron en América Latina, y 230 en México.
Sin embargo, destacó que es preocupante que más de la mitad de esa cifra haya ocurrido durante los primeros cinco años de la llamada Cuarta Transformación, pues 151 personas defensoras del territorio fueron asesinadas.
Para concluir, indicó que las alternativas contra estos mega proyectos son apegarse a los principios de autogestión y organización comunitaria; la autonomía frente al Estado y el mercado, la defensa de la vida frente al capital; reciprocidad y cooperación, así como la gestión sostenible de los elementos de la naturaleza, como la lucha zapatista, la costa chica de Guerrero, Cherán en el estado de Michoacán, y en la Sierra de Oaxaca.
Incluyó también la lucha del Frente Amplio Opositor contra la Minera San Xavier, al ser pionera y lograr salvar el pueblo de Cerro de San Pedro, que mostró el camino y la forma de luchar en contra de estos proyectos devastadores en el frente legal, con movilizaciones sociales, arte, música, y baile.