Tras poner en marcha su mercado regulado de apuestas en línea, el gobierno de Brasil intensificó la vigilancia contra plataformas no autorizadas y reportó el bloqueo de más de 25 mil sitios de casinos y apuestas ilegales en internet. Las acciones forman parte de una estrategia para limpiar el entorno digital y reducir la presencia de operadores fuera de la ley.
Como parte de esta política, las autoridades también habilitaron una herramienta nacional de autoexclusión para usuarios. En poco más de un mes, el sistema acumuló más de 217 mil solicitudes de bloqueo voluntario. A través de su número de identificación fiscal, las personas pueden impedir su acceso a plataformas autorizadas y evitar abrir nuevas cuentas. La mayoría de quienes solicitaron el bloqueo señalaron pérdida de control sobre el juego como principal motivo.
Además de cerrar páginas web, el gobierno emprendió revisiones formales contra empresas del sector. De acuerdo con el reporte oficial, se abrieron más de cien procesos administrativos contra operadores y varios de ellos siguen en análisis, con posibles sanciones en puerta conforme se revisa si cumplen con la normativa vigente.
La ofensiva también se extendió al terreno financiero. Las investigaciones detectaron a unas mil 700 personas que habrían realizado transferencias a plataformas sin permiso. A partir de ese rastreo se identificaron más de 500 cuentas bancarias relacionadas, y más de la mitad fueron marcadas con irregularidades. Las autoridades señalaron que seguir el movimiento del dinero ayuda a ubicar redes y frenar la operación de sitios clandestinos.
En la parte técnica, los bloqueos se aplican sobre dominios, enlaces y redirecciones que llevan a casinos ilegales, además de limitar su difusión en redes sociales y buscadores. La meta es cortar los accesos más comunes que utilizan estas páginas para llegar a nuevos usuarios.
El informe oficial también incluyó datos de hábitos de gasto en apuestas deportivas. La mayoría de los jugadores declara destinar montos bajos al mes, con depósitos pequeños y frecuentes. Según ese análisis, la mayor parte de las recargas no supera cantidades reducidas, lo que refleja un patrón de consumo moderado entre la mayoría de usuarios.
Con estas medidas, Brasil busca que la apertura del mercado legal vaya acompañada de controles más estrictos, retiro de sitios ilegales, supervisión de la publicidad y mecanismos para proteger a las personas que detecten riesgos en su conducta de juego.