Las tensiones entre Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos volvieron a subir de tono luego de que el presidente Donald Trump advirtiera que podría imponer aranceles a los países que no apoyen el control estadounidense sobre Groenlandia. La amenaza abre un nuevo frente comercial y diplomático en una relación ya marcada por desacuerdos.
El mandatario sostuvo que Groenlandia es clave para la seguridad nacional de Estados Unidos y dejó entrever que quienes no respalden su postura podrían enfrentar medidas económicas. Aunque no detalló qué países serían afectados ni cómo se aplicarían los aranceles, sus declaraciones generaron inquietud en Europa.
Estas palabras se dieron mientras una delegación del Congreso estadounidense se encontraba en Copenhague reuniéndose con legisladores de Dinamarca y de Groenlandia, con el objetivo de bajar la tensión por un conflicto que se ha ido intensificando en los últimos meses. La postura de Trump, sin embargo, complicó esos esfuerzos.
Groenlandia es un territorio semiautónomo que pertenece al Reino de Dinamarca. Cuenta con amplias facultades en asuntos internos, mientras que Copenhague mantiene el control de la política exterior y de defensa. La isla es considerada estratégica por su ubicación en el Ártico, sus recursos naturales y la presencia militar estadounidense que existe desde hace décadas.
En días recientes, los ministros de Relaciones Exteriores de Dinamarca y Groenlandia viajaron a Washington para reunirse con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. De ese encuentro surgió la propuesta de crear un grupo de trabajo bilateral, aunque con interpretaciones distintas sobre su finalidad.
Mientras el gobierno danés señaló que ese grupo busca fortalecer la cooperación dentro del marco actual, la Casa Blanca insinuó que serviría para analizar opciones más amplias sobre el futuro de Groenlandia, lo que incrementó la preocupación en Europa.
Las recientes declaraciones de Trump representan una escalada en su discurso, ya que por primera vez plantea el uso de aranceles como herramienta para presionar apoyos en este tema. Hasta ahora, ni Dinamarca ni las autoridades groenlandesas han respondido públicamente a esta nueva advertencia, aunque continúan los contactos diplomáticos para evitar un mayor conflicto.