KAST PROMETE UNA NUEVA ERA DE “ORDEN, LIBERTAD Y JUSTICIA” PARA CHILE

Santiago de Chile.– El nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, prometió iniciar una etapa marcada por “orden, libertad y justicia” durante su primer discurso tras asumir el poder, en el inicio de un gobierno que representa un giro político hacia la derecha en el país sudamericano.

Kast tomó posesión como 38º presidente de Chile el 11 de marzo de 2026, sucediendo al mandatario de izquierda Gabriel Boric, luego de haber ganado las elecciones presidenciales de 2025 con más del 58% de los votos en la segunda vuelta.

En su discurso inaugural, el mandatario afirmó que el país enfrenta una situación crítica en materia de seguridad, crimen organizado y deterioro institucional, por lo que anunció que su administración buscará recuperar el control del Estado y restaurar la confianza ciudadana.

Entre las primeras medidas de su gobierno, Kast adelantó auditorías a instituciones públicas, políticas más estrictas contra la migración irregular y acciones de mano dura frente a la delincuencia, temas que fueron centrales en su campaña electoral.

El nuevo mandatario también firmó una serie de decretos iniciales relacionados con seguridad, defensa, salud y justicia, marcando las prioridades de su administración desde el primer día en el poder.

La llegada de Kast al poder representa el gobierno más conservador en Chile desde el retorno de la democracia en 1990, reflejando un cambio político impulsado por preocupaciones ciudadanas sobre delincuencia, inmigración y crecimiento económico.

Durante la ceremonia de investidura en el Congreso de Valparaíso participaron más de mil invitados, entre ellos líderes internacionales como el presidente argentino Javier Milei y el rey Felipe VI de España, además de representantes de distintos países.

Tras asumir el cargo, Kast anunció además su renuncia al Partido Republicano, la fuerza política que fundó, con el argumento de gobernar como presidente de todos los chilenos y no solo de su sector político.

La llegada del nuevo gobierno abre una etapa de fuerte debate político en Chile, donde sectores de la sociedad celebran las promesas de seguridad y orden, mientras que otros advierten riesgos de polarización y posibles protestas sociales en los próximos meses.

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