LA CARRERA DE LA VIDA.

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LA CARRERA DE LA VIDA.

Maratón Tangamanga 2015

Una vez me dijeron que la vida es como una carrera, porque es de resistencia, no de velocidad

En el marco de la trigésima primera edición del Maratón Tangamanga hago referencia a la carrera, pero a aquella en la que competimos diariamente, a la carrera de la vida. Tal pareciera que es como un maratón con cada una de sus etapas.

Nadie corre sin preparación, los que lo hacen así, simplemente no terminan, Cada día que entrenamos sabemos que llegará el momento, tenemos los objetivos bien puestos, trazamos un plan, el cómo llegar, que técnica usar y por supuesto nos preparamos para que nuestro mismo cuerpo lo supere física y mentalmente. Cada día de entrenamiento será un día menos para empezar.

Llegado el día, sabemos que tenemos la cita con nosotros mismos, con nuestro esfuerzo y con lo que sabemos que somos capaces de hacer, solo queremos una cosa, empezar la carrera. Vemos cómo iniciamos, gente a nuestro alrededor, aplausos de ánimo para iniciar, y así lo hacemos. Cuando avanzan los minutos y los kilómetros, también llega la fatiga y es cuando comienza la mejor conversación contigo mismo, porque caes en la cuenta que la vida es un riesgo que asumimos al nacer, que al andar estarás acompañado, pero muchas veces solo. Como en el maratón, te acompañará tu sombra, aquella que es testigo de cada paso, la que te alienta cuando la vez, y cuando está en la retaguardia animando a que debes continuar, aquella fiel de cada paso y cada movimiento, sabes que está contigo, aquella que solo con verla sabes que no estás solo aunque esté un mundo a tu alrededor, simplemente eres tú.

Como hay momentos en tu carrera que deseas agua, rehidratarte, pero aunque estés abatido por alguna razón no dejas de intentar, de seguir corriendo, sabes que cada paso que des, es el rumbo que quieres tomar, nunca pierdes la meta a la que quieres llegar. Cuanto más exhausto estés, y el sudor haga estragos en tu piel, siempre hay alguien que te ofrece una palmada, un aliento, un vaso de agua que llega en el mejor momento, solo para continuar.

Y cuando ves el producto de tu esfuerzo, del sudor de tu rostro, y la fuerza de tus piernas que se aproximan a la meta, vienen a la mente esos días asoleados de entrenamiento, esas mañanas de empeño, esos sueños que impulsaron realidades. Y te das cuenta que están ahí junto con todos los que te ayudaron a completar el recorrido y llegar al final, a la meta de tu camino.

Todo esfuerzo merece reconocimiento, aquellos maratonistas que llegan a la meta después de 42 kilómetros, pero también los que corrieron 21 kilómetros, así como los que participaron por 10 kilómetros. Así aquellos que se trazan metas en la vida, que corren la buena carrera, que luchan por su vida, y aquellos que se esfuerzan por ser mejores y dejar un mejor lugar para vivir. La meta de sus vidas es, llegar a hacerlo.

Twitter: @Ray_rmz_Urbina

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