La delgada línea entre el éxito y el fracaso

DESTACADOS, OPINIÓN, PARABÓLICA

LA PARABÓLICA 07

Por Hermenegildo Galeana

Terrible lo que sucedió la noche del viernes 7 de junio en el poniente de la ciudad, en el antro Rich ubicado en la Plaza Alttus, un sobrecupo ocasionó la muerte de 3 menores y se habla de 16 heridos graves. Este antro había anunciado la presencia del cantante Kevin Moreno, supongo que para los dueños del lugar debió significar un éxito rotundo la expectativa causada por este influencer menor de edad, que por obvias razones, su público mayoritario eran menores de edad, y allí es donde todo se fue a la mierda.  Un pequeño espacio en una plaza comercial, en el tercer piso, que funcionaba como bar, donde el cupo máximo debió ser de menos de 80 personas, había en fila para entrar de más de 500 personas. Todo mal.

Sin antecedentes de haber realizado algo así en ese antro, sin medidas de seguridad específicas para un evento de ese tipo y con esa expectativa, sin rutas de evacuación, sin capacidad logística, sin seguridad para la dimensión del proyecto, y principalmente sin escrúpulos. Lo que pudieron considerar como un gran éxito en su carrera de negocios, un sold out, ganancias seguras, se convirtió en su peor pesadilla.

Las responsabilidades van desde los organizadores, dueños del antro, dueños de la plaza, constructora de la plaza, Comercio Municipal, Protección Civil Municipal, Protección Civil Estatal y la Dirección de Gobernación, todos tienen que ver con esta desgracia. Ya La Fiscalía General del Estado abrió la carpeta de investigación respectiva y se deslindarán responsabilidades.

Estas lamentables tragedias no abonan en el terreno de las libertades y fortalecimiento a las acciones en favor de los jóvenes y sus espacios de recreación, serán estas generaciones nuevamente criminalizadas, para empezar por los propios padres de familia y por supuesto por las autoridades. De por sí, existe en el ánimo de la sociedad un miedo latente al hecho de que el crimen organizado esta infiltrado en la vida nocturna de San Luis, ahora habrá que sumarle a esos miedos, el de la ambición desmedida de los dueños de los antros, que se pasan por el arco del triunfo los permisos, la leyes y la regulación de las autoridades municipales y estatales para la autorización de eventos y permisos de venta de alcohol.

Ojalá no se politice una tragedia como ésta, ojalá se llegue hasta las últimas consecuencias, ojalá tengan justicia las familias de las víctimas, ojalá se recuperen pronto los heridos, ojalá no vuelva a suceder una tragedia así, ojalá nos obligue a todos a ser más responsables de nuestras acciones y responsabilidades. Ojalá.

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