La historia detrás de los muñecos de la rosca de Reyes

Más allá de la tradicional obligación de pagar los tamales el 2 de febrero, los muñecos escondidos dentro de la rosca de Reyes tienen un profundo significado religioso que se remonta a los orígenes del cristianismo.

Cada 6 de enero se conmemora la llegada de los Reyes Magos a Belén, quienes —guiados por una estrella— acudieron a rendir homenaje al niño Jesús y le ofrecieron oro, incienso y mirra. De acuerdo con la Biblia, este acontecimiento despertó el temor del rey Herodes, quien ordenó la persecución de los niños ante el anuncio del nacimiento de un nuevo rey.

La tradición de la rosca de Reyes nació en la Edad Media en Europa. Su forma ovalada simboliza el amor infinito de Dios; los adornos representan las joyas de las coronas reales y los elementos ocultos hacen referencia a la fe y a la búsqueda espiritual.

En un inicio, dentro de la rosca se escondían habas, monedas o semillas, dependiendo de la región. Fue siglos después cuando se incorporó la figura del niño Dios, la cual representa la huida de José y María para proteger a Jesús.

Esta costumbre llegó a América durante la época colonial y se consolidó como una tradición religiosa y cultural. Encontrar el muñeco simboliza bendición y buena fortuna, además de adquirir el compromiso de vestir al niño Dios y ofrecer tamales y atole el Día de la Candelaria, el 2 de febrero.

Compartir ésta nota:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp