Estela Ambriz Delgado
De acuerdo al más reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el mundo ha pasado a una era de “quiebra hídrica global” debido al agotamiento irreversible de diversos acuíferos y que se han secado los pozos del futuro, lo que pone en riesgo el conjunto del sistema hídrico del planeta.
El informe Global Water Bankruptcy 2026, elaborado por la Universidad de las Naciones Unidas, indica que además de haber gastado el ingreso anual de agua de ríos y lluvias, la humanidad ha vaciado los ahorros milenarios guardados en glaciares, humedales y acuíferos.
En consecuencia, los sistemas acuáticos están quebrados, pues se presentan acuíferos compactados, lagos fantasmas, deltas que se hunden, entre otros, sin capacidad de recuperarse. Por lo cual el mundo ha entrado en un punto de no retorno para ciertos sistemas, donde la demanda humana ha agotado irreversiblemente los ahorros acuíferos.
El documento indica que el derroche del recurso vital se refleja en la agricultura intensiva, el crecimiento urbano e industrial, la contaminación y emisiones de gases de efecto invernadero que han provocado un cambio climático, lo que impone intereses a las reservas de agua, y augura sequías más largas, evaporación acelerada y lluvias imprescindibles.
Kaveh Madani, autor principal del informe, advirtió que muchas regiones han vivido muy por encima de sus posibilidades hidrológicas, por lo que su saldo ya es negativo, por lo cual el 75 por ciento de la población mundial vive en países donde el agua escasea o es insegura.
Más de la mitad de los grandes lagos del planeta se están secando; y 2 mil millones de personas habitan sobre terrenos que se hunden por la sobreexplotación de aguas subterráneas. En 50 años, se han perdido humedales equivalentes a toda la superficie de la Unión Europea.
En el caso de México, anteriores cifras de la misma ONU y organismos colaboradores como el Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), reflejan una situación de estrés hídrico crítico, exacerbada por la desigualdad geográfica y la infraestructura deficiente.
A nivel global México ocupa el puesto 26 entre los países con mayor estrés hídrico, extrae el 44.95 por ciento de su recurso hídrico renovable anualmente, lo que excede casi cuatro veces más de lo recomendable para ser sostenible, de acuerdo al parámetro establecido por la ONU del 12.5 por ciento.
De igual forma, de acuerdo con estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el 71 por ciento del territorio nacional presenta un grado de presión hídrica alto o muy alto, concentrándose la mayor crisis en el norte, noroeste y centro del país.
Además de que se presenta una grave sobreexplotación de los acuíferos, dado que el 40 por ciento del agua proviene de fuentes subterráneas. De los 653 que existen, 157 están sobreexplotados.
A esto se suma que el 60 por ciento de los cuerpos de agua superficiales presentan algún grado de contaminación, sólo se trata adecuadamente cerca del 50 por ciento del agua recolectada en sistemas de alcantarillado y el resto se vierte sin procesar.
Frente al escenario global, el informe hace un llamado urgente a la población, a gestionar la quiebra, lo que implica renegociar el contrato con la naturaleza, transformar la agricultura, repartir justamente un recurso menguante y blindar los ecosistemas que aún producen agua, pues aún se está a tiempo de proteger cada gota y quizá así aprender a vivir con el agua que queda.