En Veracruz, la periodista Roxana Berenice Guzmán fue privada de la libertad por hombres armados. En San Luis Potosí, organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por el uso de figuras penales relacionadas con inteligencia artificial en casos que involucran a comunicadores.
Son contextos distintos, pero dejan una misma pregunta: ¿qué tan protegida está la libertad de expresión cuando informar puede traer consecuencias tan graves?
Porque una democracia fuerte no se mide por cómo trata las voces que coinciden con el poder, sino por cómo protege a quienes lo cuestionan.









