La Lanza De Aquiles | Un gobierno que empieza a señalar personas

¿Sabes qué puede ser más peligroso que un gobierno que se equivoca? Un gobierno que deja de debatir ideas y empieza a señalar personas.

Esta semana, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió a las declaraciones de la abogada Natalia Torres, quien planteó que quizá no todas las personas deberían votar si desconocen cómo funciona el país.

Es una postura polémica y debatible. Puede ser cuestionada por sus posibles riesgos para la igualdad democrática. Pero sigue siendo una idea.

Y las ideas, en una democracia, se responden con argumentos, no con etiquetas.

El problema aparece cuando una opinión se convierte en una batalla de identidades: “oposición”, “derecha”, “conservadores” o cualquier otra etiqueta que desvíe la discusión del fondo.

Porque esto no se trata de defender una postura específica. Se trata de un principio que debe aplicarse sin importar quién gobierne: un presidente de cualquier partido, un periodista, un estudiante o un ciudadano común debe poder expresar ideas sin que el debate se transforme en una descalificación personal.

La mañanera es un espacio institucional y financiado con recursos públicos. Por eso existe una discusión válida sobre cómo debe utilizarse y hasta dónde debe llegar la respuesta del poder frente a las críticas.

Y esto no comenzó con el gobierno actual. La descalificación del adversario ha sido una práctica presente en distintos momentos y administraciones.

El problema es que poco a poco hemos normalizado discutir etiquetas en lugar de argumentos. Chairo, fifí, conservador, vendido.

Cuando las etiquetas sustituyen al debate, la democracia pierde calidad.

Porque una sociedad libre no se construye cuando todos piensan igual. Se construye cuando las personas pueden expresar ideas, incluso incómodas, y enfrentarlas mediante razones.