LA PARABÓLICA

DESTACADOS, OPINIÓN, PARABÓLICA

DIVIDE Y VENCERÁS

POR: HERMENEGILDO GALEANA

Divide y vencerás, dicen los que saben, es una variante del latín divide et impera (divide y domina), esta frase fue utilizada por el emperador romano Julio César y por el emperador francés Napoleón, y es quizá una de las estrategias políticas imprescindibles hoy en día. La determinante salida del PRI, a finales de los ochenta, de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, dividió al entonces poderoso partido que llevaba gobernando más de setenta años este País, la implosión fue de tal magnitud que divino la debacle del PRI, acelerando su salida del poder y permitiendo de manera histórica la primera alternancia política pacifica en México.   

El ejemplo potosino a esos fenómenos políticos de división, los hemos tenido de la mano del PAN, fue la división entre el gobierno panista de Marcelo de los Santos y el panismo de Alejandro Zapata, el que ocasionó la derrota de este último en 2009, han sido las fracturas y divisiones al interior del PAN las que permitieron que el PRI recuperará recientemente la alcaldía de la Capital en dos ocasiones (Labastida 2009 y García (2012). En estos casos había un claro beneficiario de dichas divisiones, parecían provocadas de manera quirúrgica para que sus derrotas fueran inminentes.

Sin embargo, hoy en día vemos como en el interior de los partidos con verdaderas posibilidades de ganar, se están haciendo pedazos entre ellos, Morena vs. PVEM PAN vs. PAN, así que los demás partidos están a las caiditas esperando que se despedacen para ver que ganan, Movimiento Ciudadano pepenando renegados, el PRI agazapado, porque sabe que calladito se ve más bonito, si se reelige Galindo tendrá asegurada su supervivencia, como un vil parasito, nadie sabe para quién trabaja.

Lo cierto es, que las pugnas internas en la coalición Sigamos Haciendo Historia, cada vez son más notorias y violentas, lo habíamos visto en las giras durante la precampaña de la señora Sheinbaum, las demostraciones de apoyo del Gobernador siempre dejaron mal parados a Gabino Morales y a Morena en San Luis, hubo jalones y sillazos. Pero lo que hemos visto en los arranques de campaña en Santa María del Río y Valles en esta semanay también durante la reciente gira por Tamazunchale de la candidata presidencial Claudia Sheinbaum, ha sido muy violento. Esta situación lo único que arrojan son preguntas, ¿quién está provocando estas pugnas?, ¿con que intención? y principalmente ¿quién se beneficia de ello?

Encuestas van, encuestas vienen, rumores van, rumores vienen, dicen los enterados que estas divisiones ya están haciendo estragos. En Soledad de Graciano Sánchez, el fiel bastión del Gallardato, dicen que la raza anda dolida, porque no le dieron la candidatura a Villafuerte en la capital, ni se concretó lo de convertir a Pozos en municipio y darle supuestamente esa candidatura, tampoco les gusto que pusieran a una ex panista como candidata a la alcaldía potosina, tan así están las cosas que el candidato de Morena en Soledad ya está pisándole los talones al PVEM, y hay que recordar que caballo que alcanza, gana.

La ruptura del Guajardo y Azuara en contra de la actual dirigente del PAN también está provocando daños colaterales, si bien la ventaja de Galindo es sostenida, la verdad es que la derrota podría darse en distritos locales y federales que siempre fueron bastionespanistas. En los rumbos de las candidaturas al senado también hay desencuentros y cada vez se escucha más el rumor de que los militantes de Morena y simpatizantes de AMLOestán convocando a no votar por el PVEM, solo por candidatos de Morena. Dicen los que saben que el origen de todo, es decir la madre de todas las divisiones está en la cúpula de poder en San Luis, en la familia directamente, vaya usted a saber.

Ya faltan menos de cuarenta días para las elecciones del 2 de junio, y en lugar de que comience una operación cicatriz, para enmendar lo posible y unidos ganar sin preocupaciones, por el contrario cada vez hay más desencuentros, como diría el mítico músico michoacano Marco Antonio Solís, a donde vamos a parar. ©

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