La vida después del Mencho

5 claves para no equivocarnos de diagnóstico

El Radar por Jesús Aguilar X @jesusaguilarslp

*Este domingo 22 de febrero no cayó “un hombre”: cayó un centro de gravedad.
Los reportes coinciden en lo esencial: Nemesio Oseguera (“El Mencho”) murió tras un operativo militar en Jalisco (Tapalpa) y el hecho detonó represalias inmediatas (bloqueos, quema de vehículos, caos regional). 

*El primer indicador no es el “abatimiento”, sino la reacción del mercado criminal.
Si el CJNG logra sostener ingresos, disciplina y control territorial, el golpe será simbólico; si pierde capacidad de intimidar, financiarse y reclutar, entonces sí se vuelve estratégico. Esa es la vara correcta (no el parte de guerra). 

*El verdadero riesgo es el vacío de mando: transición rara vez pacífica.
En lenguaje de seguridad: tras la eliminación del líder, los caminos típicos son sucesión ordenadafragmentación interna o reacomodo territorial externo. Y el peor para población civil suele ser el segundo. Además que en medio del caos, los grupos rivales buscan aprovechar la vulnerabilidad para “reclamar” teritorios.

*El tablero no es sólo México: es México–EE.UU.
La operación ocurre en un contexto explícito de cooperación de inteligencia con Estados Unidos y presión política bilateral; incluso se reportan efectos colaterales como alertas y cancelaciones de vuelos hacia zonas afectadas. 

*La pregunta de fondo: ¿golpe táctico o cambio de régimen de seguridad?
Un operativo puede proyectar capacidad del Estado. Pero “autoridad real” es lo que pasa los meses posteriores: control territorial, reducción sostenida de violencia y fortalecimiento institucional. 


Lo probable, lo peligroso y lo políticamente útil.

*Semana de furia” y control de daños (corto plazo).
El escenario inmediato —represalias tipo narcobloqueos y demostraciones de fuerza— ya está en marcha. La discusión no es si habrá violencia, sino dónde y cuánto puede contenerse sin normalizar el terror. 

*Sucesión con continuidad operativa (probable si había línea de mando).
Si el CJNG tenía una cadena clara, cambia el nombre, no el método: “estabilidad” criminal, violencia persistente y rápida recomposición. 

*Fragmentación interna (el escenario más dañino para civiles).
La pelea intramuros por rentas (extorsión, drogas, huachicol, control de puertos/rutas) suele elevar homicidios localizados y “castigos ejemplares”. La literatura sobre fragmentación criminal en México muestra cómo células/splinters emergen tras guerras de sucesión. 

*Reacomodo territorial externo (competencia oportunista).
Rivales y aliados circunstanciales buscarán “morder” plazas, corredores y nodos logísticos. Ese “redibujo a sangre” es clásico cuando se percibe debilidad temporal. 

*Recalibración del mensaje Washington–CDMX (beneficio político inmediato).
En la lectura de columnistas, el golpe puede darle oxígeno a Sheinbaum y “voto de confianza” desde Washington, en un momento de exigencias más duras. 

*La trampa del “trofeo”: celebrar sin tocar el modelo de negocio.
La evidencia académica reciente es consistente: la “incapacitación” (capturar/abatir) por sí sola no reduce violencia a largo plazo si no se golpea la reclutación y la economía del crimen. Dicho brutalmente: si el reemplazo es barato, el liderazgo es desechable. 

*El riesgo de narrativa: “el país en llamas” vs. “todo bajo control”.
Dos exageraciones compiten: magnificar para sembrar pánico o minimizar para administrar percepción. En medio está la realidad operativa: contención, protección civil, continuidad de servicios y comunicación pública creíble. 


¿Cuál es la pregunta que permanece?

La caída de “El Mencho” puede ser el inicio de una transición o el prólogo de una reconfiguración más violenta. La diferencia la define una sola cosa: si el Estado convierte un golpe táctico en pérdida sostenida de capacidades criminales (finanzas, armas, reclutamiento, control territorial) y no sólo en un triunfo de una mañana.

Y si la probable espiral de violencia termina de vencer todas las resistencias políticas y fácticas de la participación de la armada de Estados Unidos que colaboró ya en este golpe estratégico.

Compartir ésta nota:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp