Las que compiten, las que resisten: el costo real de hacer política siendo mujer 

(Parte 2 de 3) 

El Radar  

Por Jesús Aguilar  

Ayer abrimos una conversación incómoda pero necesaria. 

Hoy la llevamos al terreno donde más duele: 

el costo real. 

Este es el segundo capítulo de este Radar especial en tres partes, construido a partir del diagnóstico sobre violencia política de género en San Luis Potosí y de la conversación con la activista y antropologa Nydia Morales, quien no habla desde la teoría… sino desde el trabajo directo con mujeres que participaron en el proceso electoral 2024. 

Y lo primero que hay que entender es esto: 

Las mujeres no solo compiten. 

Resisten. 

Nydia Morales lo dice sin rodeos: 

“Las mujeres que participaron… decían que el proceso electoral 2024 era riesgoso.” 

Pero el dato se vuelve más duro cuando se desglosa: 

“Las que no lograron ganar señalaron en un 60% que fue de alto riesgo… mientras que el 100% de los hombres dijo que no percibió ningún peligro.” 

Ahí no hay interpretación posible. 

Hay una realidad paralela. 

¿Y cómo se expresa esa violencia? 

No necesariamente en amenazas directas. 

Sino en mecanismos más sofisticados. 

Nydia lo explica con claridad: 

“Estos comentarios aluden a la apariencia física, a sus relaciones… no se está poniendo en juicio el trabajo de las mujeres políticas, sino su vida personal.” 

Y eso cambia todo. 

Porque el debate deja de ser público… 

y se vuelve íntimo. 

Ahí aparece una de las formas más agresivas de violencia: 

la exposición de lo privado. 

No para informar. 

Sino para debilitar. 

Y aquí entra otro actor clave: 

El ecosistema digital. 

Portales sin firma. 

Espacios sin responsabilidad. 

Plataformas que —como bien señalamos en la conversación— muchas veces operan desde el anonimato y, en algunos casos, con financiamiento político. 

Nydia lo confirma: 

“Estos hostigamientos, esta difamación… es una práctica presente.” 

No es excepción. 

Es regla. 

Pero hay un punto todavía más delicado. 

La violencia no siempre viene de afuera. 

También viene de dentro. 

Nydia lo explica con crudeza estructural: 

“Uno de los primeros mecanismos… es acudir a los organismos internos del partido. Y ahí el problema es que podrían estar viviendo la violencia dentro de su mismo partido.” 

Es decir: 

El partido es juez… 

y parte. 

A eso se suma otro obstáculo: 

La dificultad para denunciar. 

“Hay miedo a represalias, revictimización y desconfianza en las autoridades.” 

Y entonces aparece la frase más peligrosa de todas: 

“Es el costo de la política.” 

No. 

No debería serlo. 

La política no debería implicar perder la tranquilidad para poder participar. 

Y sin embargo… 

en San Luis Potosí, hoy, sí implica un costo. 

Un costo que muchas mujeres siguen pagando. 

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