De acuerdo con un informe reciente de la Secretaría de Gobernación (Segob), los estados de Baja California, Colima, Chihuahua, Ciudad de México y Estado de México concentran el mayor número de casos de reclutamiento de menores de edad por parte de grupos delictivos. Este informe, titulado Mecanismo Estratégico del Reclutamiento y Utilización de NNA por Grupos Delictivos, apunta como principales responsables de esta actividad a los poderosos cárteles CJNG (Cártel Jalisco Nueva Generación) y CDS (Cártel de Sinaloa), así como a escisiones de los Beltrán Leyva y La Familia Michoacana, entre otros.
Las zonas con mayor incidencia del reclutamiento de menores incluyen ciudades como Tijuana, Mexicali, Ensenada y Tecate en Baja California, Manzanillo en Colima, y diversas alcaldías de la Ciudad de México, como Gustavo A. Madero, Iztapalapa y Venustiano Carranza. El informe también menciona a Ecatepec, Naucalpan y Nezahualcóyotl en el Estado de México como puntos clave para este fenómeno.
El informe revela que 7 de cada 10 adolescentes reclutados provienen de entornos de violencia intrafamiliar o abuso, y que muchos menores que se involucran en actividades delictivas crecieron en comunidades con altos índices de criminalidad. Además, detalla que los grupos delictivos emplean manipulación psicológica y promesas de dinero o pertenencia a un grupo para atraer a los menores.
Las actividades en las que los menores son reclutados varían según su edad. Los niños de 6 a 12 años son principalmente utilizados en labores como mensajería, persuasión de otros menores, y explotación sexual comercial infantil. Por otro lado, los adolescentes de 13 a 17 años son cooptados para robo, extorsión, sicariato, venta de drogas y otros delitos graves.
El informe también subraya los modos de operación utilizados por los grupos criminales para atraer a los menores, que incluyen redes sociales, videojuegos, promesas falsas de empleo, amenazas directas e indirectas y retención de documentos en casos de migrantes.
Este preocupante fenómeno refleja la creciente vulnerabilidad de los menores en zonas de alta violencia y la creciente influencia de los cárteles en el reclutamiento de jóvenes para actividades delictivas.