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Los crímenes de guerra en el futuro podrían estar protagonizados por soldados biológicamente “mejorados”

Sin lugar a dudas, las preguntas más significativas en lo que se refiere a este tema son los riesgos que implican estas mejoras, no sólo en aquellos que son sometidos a ellas, sino a terceros que puedan verse afectados, desde familiares hasta otros civiles que pudieran entrar en contacto con este nuevo tipo de soldados, por lo que el reporte de Greenwal evalúa tanto beneficios como riesgos de estas nuevas tecnologías. Keith menciona que en la actualidad muchas organizaciones se encuentran desarrollando exoesqueletos (estructura añadida al cuerpo) para incrementar la fuerza y resistencia humanas, incluyendo la habilidad de levantar cargas de más de 100 kilos y sostener carreras de entre 11 y 16 kilómetros por hora y cita proyectos de compañias como Lockheed Martin, Raytheon y la Universidad de California en BErkeley. No bastando con las adiciones mecánicas, la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA, por sus siglas en inglés) en su programa Rendimiento Pico del Soldado busca aumentar la resistencia humana, tanto física como cognitiva, no contentos con la confianza que ya se deposita en la actualidad en metanfetaminas y otros estimulantes que los militares denominan “go pills” (píldoras para andar). LEGISLACIÓN POCO CLARA Por su parte, Abney dice que en términos internacionales, la misma Convención de Ginebra no contempla reglas explícitas sobre la utilización de soldados mejorados, dado que la misma convención como cualquier otro documento fue redactado contra los supuestos de su tiempo y no previno –al menos en detalle– los asuntos que ahora se discuten. Sin embargo, se puede discutir que el Artículo 36, en el apartado que prohibe nuevas armas inhumanas, contemple la restricción de ciertos tipos de combatientes mejorados.   Abney dice que ciertos tipos de robots militares estarían claramente prohibidos en virtud del artículo señalado, lo cual podría aplicarse en estas mejoras que apuntan cada vez más a un proceso de cyborgización (sic) del humano, el cual terminaría invariablemente en el desplazamiento de todo rasgo de humanidad para ser reemplazado por un robot de combate. Como ejemplo pone a Oscar Pistorious, el atleta olímpico que corría con las llamadas “navajas” o “blades”, en cuyo caso el Artículo 36 no prohibiría el uso de dichas prótesis. Sin embargo, “¿qué pasaría si sus piernas artificiales pudieran también servir como lanzallamas o lanzamisiles? ¿En qué punto podría volverse un combatiente mejorado en un arma prohibida?”, se pregunta el científico. “Imagina un guerrero cuyas mejoras estén diseñadas para violar los principios básicos de las leyes de guerra y la legislación humanitaria internacional”, agrega, poniendo como ejemplo un potenciador de furia y durabilidad que haga posible a estos soldados matar sin piedad y sin descanso.   http://www.sinembargo.mx/05-03-2013/547645]]>

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