Por Héctor Pietrasanta
Durante demasiado tiempo, el debate sobre las ciudades se ha construido desde la percepción. Un bache, una fila interminable o una mala experiencia terminan convirtiéndose, casi por inercia, en el juicio definitivo sobre un gobierno. Es comprensible, porque así vive la gente. Pero administrar una capital exige otra escala de medición.
Por eso vale la pena detenerse en el más reciente Índice de Competitividad Urbana del IMCO. Entre las zonas metropolitanas con más de un millón de habitantes, San Luis Capital aparece ubicada entre las diez ciudades más competitivas del país. No se trata de un premio ni de una certificación política; es el resultado de comparar indicadores técnicos bajo una misma metodología para todas las ciudades.
Lo interesante del ejercicio no es únicamente la posición alcanzada, sino lo que explica. Competitividad significa capacidad para generar condiciones de desarrollo, atraer inversión, retener talento y ofrecer oportunidades para que la economía local continúe creciendo. Son variables que rara vez ocupan la conversación cotidiana, pero que terminan definiendo el futuro de una ciudad.
San Luis Capital no figura por un solo indicador. Lo hace porque obtiene buenos resultados en innovación, infraestructura, sociedad y medio ambiente, componentes que reflejan una ciudad que ha logrado fortalecer distintos frentes de manera simultánea. Ese tipo de avances suele pasar desapercibido porque no genera titulares estridentes, aunque sí transforma el entorno donde viven las personas y donde las empresas deciden invertir.
Naturalmente, ningún ranking elimina los pendientes. El agua continúa siendo un desafío estructural. La movilidad requiere soluciones permanentes. La seguridad nunca admite triunfalismos. Una ciudad que aspira a mantenerse entre las mejores entiende que los indicadores no representan un punto de llegada, sino una responsabilidad para seguir mejorando.
Sin embargo, tampoco sería justo ignorar una evaluación técnica simplemente porque contradice ciertas narrativas instaladas. Cuando un organismo especializado compara decenas de variables y coloca a San Luis Capital entre las ciudades con mejor desempeño del país, ese dato merece ser reconocido con la misma seriedad con la que se señalan las deficiencias.
Las opiniones siempre tendrán espacio en la discusión pública.
Los indicadores, en cambio, tienen la virtud de poner a todos frente a la misma evidencia.
Y esa evidencia, esta vez, habla bien de San Luis Capital.







