Arquitectos del Nuevo Milenio
Por el Arq. Abelardo Villaseñor Cruz
Una gran cantidad de ciudades de diversas civilizaciones se establecieron y prosperaron en los márgenes de los ríos, es inevitable no vincular nuestra vida cotidiana con los cursos de agua. Los afluentes de los ríos han forjado en gran medida, la conformación urbana tanto en grandes ciudades como en ciudades medias, los dinámicos vínculos que se generan entre las ciudades y sus ríos a lo largo del tiempo continúan presentándose en nuestros ríos, arroyos y en nuestros espacios urbanos en crecimiento.
A finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX se generó un crecimiento desproporcionado en algunas ciudades de México, los nuevos desarrollos urbanos generados para satisfacer la demanda de vivienda urbana engulleron los ríos (Barón et al, 2002). A partir de la segunda mitad del siglo XX muchos ríos se transformaron en cauces urbanos al ser engullidos por el contexto construido debido a la expansión de la mancha urbana de las ciudades. La urbanización es el cambio de uso de suelo que produce los efectos más profundos, drásticos e irreversibles sobre los sistemas fluviales (Martínez et al., 2017), este crecimiento urbano acelerado que se dio a partir de la década de 1960 principalmente hacia la zona norte y sur de la entonces mancha urbana de San Luis Potosí afecto los ríos Españita y Santiago, después de este contacto de los nuevos fraccionamientos con los cauces de los ríos, estos fueron usados como drenajes urbanos (Manuel Perló Cohen 2016). En este proceso de urbanización al río se le ha ido despojando de su categoría de río para, en muchos casos otorgarles la de canales de desagüe (Perló, 2007) los ríos fueron contaminados y degradados como ecosistemas vivos debido a la acción antrópica. Una vez degradados, los ríos fueron percibidos como focos de infección y áreas socialmente inseguras. A partir de la segunda mitad del siglo XX en San Luis Potosí capital, se generaron las primeras intervenciones en los ríos Santiago y Españita, estas obras se iniciaron durante el periodo del gobernador Carlos Jonguitud Barrios (1979-1985), sin embargo, en el caso del río Santiago, la intervención se generó en el sentido vial urbano, el espacio fue cedido en su totalidad al automóvil, excluyendo otros sistemas de movilidad alternativa y dejando completamente fuera al peatón, esto, a pesar de que la geometría del cauce tiene las dimensiones para contener una movilidad incluyente, además de poder albergar una movilidad incluyente, el cauce de un río o arroyo intermitente, puede, una parte de este, conservarse en su estado natural con el objeto de poder disfrutar de todos los beneficios ecosistémicos que puede prestar el cauce de un río, beneficios como, paisajes acústicos positivo, disminución de la temperatura dentro de este, y en su entorno cercano, conservar una mayor área de absorción hacia el subsuelo, conservación de vegetación riparia, conservación de fauna silvestre propia de los cauces, aumento de áreas de polinización. Existe un nuevo paradigma a nivel mundial de como generar intervenciones en cauces urbanos, este paradigma establece que no podemos considerarlos solo como espacios de movilidad o de oportunidad ambiental, sino que, también debemos de considerarlos, además, como, espacios de socialización, de recreación, espacios culturales, revalorización inmobiliaria, de integración urbana, elementos de legibilidad urbana, de ubicación espacial y geográfica. Debemos dejar de percibirlos como espacios deprimidos, inseguros, contaminados, como bordes urbanos que fragmenta y dividen zonas urbanas. planificación
En la zona sureste del municipio de Mexquitic de Carmona y la zona norponiente del municipio de San Luis Potosí, se está generando una zona conurbada, y entre esta zona, se ubican dos arroyos intermitentes, estos se encuentran en buen estado natural, tienen un gran valor cultural y ecosistémico para las comunidades de Guadalupe Victoria y San Marcos de Carmona, sin embargo, la presión urbana se está dirigiendo hacia esa zona, estos arroyos en el corto plazo, serán engullidos por la urbanización, el futuro de estos arroyos es incierto, podrían sufrir intervenciones como las que se han dado en nuestros ríos en la Zona Metropolitana de San Luis Potosí o podrían ser intervenciones multidisciplinares que incluyan a la sociedad, profesionistas, científicos, académicos, desarrolladores y la autoridad como garante. De todas estas voluntades podrán surgir mejores instrumentos de planeación para esta zona.
Abelardo Villaseñor Cruz
Catedrático en la Facultad del Hábitat
Licenciado en Arquitectura
Maestría en Ciencias del Hábitat, Línea Espacio Arquitectónico y Urbano