Narco-candidata, corrupta

OPINIÓN, Sextante

29 de abril de 2024.

Marco Antonio García Briones.

Narcocandidata, corrupta, candidata de las mentiras, a mi ningún hombre me da instrucciones; que gastó 400 millones de pesos para imagen personal (como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México), que anda de turista electoral ¿Qué presumes? Hay 47 millones de mexicanos en la pobreza, qué vergüenza que celebres resultados. Señora de las mentiras, se te cayó un colegio porque no aplicaste la protección civil, se te cayó el Metro por falta de mantenimiento, se te cayó el Tren Interurbano porque contrataste a una empresa patito. Tú no vas a ser presidenta, se te caería el país. Hasta aquí algunas de las cariñosas frases que le dedicó Xóchitl Gálvez a Claudia Sheinbaum.

Si habláramos de futbol, Xóchitl Gálvez le metió una goliza a Claudia Sheinbaum en el debate. Mal se ve la morenista en darse ínfulas de última cerveza del estadio, que no voltea a ver a sus oponentes, mismos que tienen tanto derecho como ella de estar ahí. ¿Qué ser divino se siente la candidata del dedazo, como para no responder los cuestionamientos formulados en un debate de cobertura nacional? Las preguntas fueron, otra vez, muy concretas: ¿Tiene tu familia dinero en paraísos fiscales? ¿Vas a investigar a los hijos del Presidente?

Mal se vio “la que no se manda sola” al recibir acusaciones directas, fundamentadas y comprobadas, como la imagen de su esposo Carlos Ímaz recibiendo sobres amarillos llenos de dinero. Pero ¿Qué iba a decir Claudia? si su papá político, el del bastón de mando sin mando, recibía sobres similares y hasta maletas llenas de cash.

Aunque no les gusten los hechos a sus partidarios, la morenista salió bastante golpeada y cada vez se ve más tecnócrata que los tecnócratas, y más fría que un pingüino de la Antártida, como para poder conectar anímicamente con el agraviado pueblo de México. Un pueblo flagelado por el instituto armado, me refiero al que sí tiene armamento –y lo usa-, el narcotráfico; un pueblo desprotegido ante la inacción del otro instituto armado –el que no usa su armamento para defender a ese pueblo, por orden del Presidente-, el ejército, pero sí construye los elefantes blancos, obras faraónicas dictadas por los caprichos del virreicito del Palacio Nacional.

Y en el otro lado, Máynez, un candidato que hace las veces de patético escudero de Claudia Sheinbaum para que Movimiento Ciudadano, su partido, satélite de Morena, no pierda el registro. Un Lacayo servil, pues, que no merece mayor comentario.

Hay cinco aspectos que debe cuidar toda persona que debate:

  • Conocimiento
  • Profundidad
  • Argumentación
  • Desenvolvimiento, y
  • Confrontación

En conocimiento, Xóchitl gana por una sencilla razón, sus propuestas parten de la realidad del país. No de la narrativa merolica dictada desde Palacio Nacional, de la cual Sheinbaum no se puede sustraer, so pena de que la enfermen o desaparezcan del mapa por orden presidencial. Sheinbaum tuvo tremendas fallas en cuanto a muchos de los datos que expuso, Xóchitl no.

En cuanto a profundidad, se ejecuta la que permiten periodos de tiempo muy limitados para decir, por un lado, lo que se va a hacer y, por otro, cómo se va a hacer. Aquí, la experiencia de ejercicio gubernamental respalda los alcances creíbles en el margen de maniobra que puede tener Xóchitl para conseguir sus propuestas. A Sheinbaum no se le puede creer porque sobre sus propuestas pesan la caída del metro, del tren interurbano y del Rébsamen. Pesa además negativamente el gobierno inepto, corrupto, lleno de fracasos y errores, además de pésimas políticas públicas, de su amo político: AMLO. En profundidad gana Xóchitl por credibilidad. No puede Claudia ser creíble al decir que les apuesta a las energías limpias, mientras su patrón nos contamina con políticas energéticas basadas en combustibles fósiles y carbón.

En Argumentación. Tanto Xóchitl como Sheinbaum usaron bastante el argumento ad hominem, es decir, el que va contra la persona; solo que Xóchitl sí tuvo más argumentos Aquiles, los que noquean a adversario; en tanto que Sheinbaum usaba argumentos negativos, como su amo en las mañaneras, negando la realidad. Vuelve a ganar Xóchitl. Al respecto, la secta morenista, en su imaginación autocomplaciente, delira que Sheinbaum se vio como estadista y que Álvarez Máynez va en segundo lugar. Ja, ja.

En Desenvolvimiento. Sheinbaum siguió en su papel de no querer hacer caso de los fuertes señalamientos de Xóchitl, pero al final ya no los pudo evadir, se enganchó y salió mal librada, muy mal librada. Sheinbaum trató, por todos los medios de evadir su responsabilidad y su pasado, pero al final contestó como su maestro de Palacio: “no, no, no, no”. Seguro, su jefe máximo, de Palacio Nacional le va a meter mínimo una regañiza, o algo peor. O, por otro lado, AMLO puede decidirse por atacar cobardemente a Xóchitl, como ya lo ha hecho, violando toda norma legal, incluso constitucional, para no hablar de su misoginia y megalomanía profusamente probadas y documentadas.

En este aspecto de desenvolvimiento, excelente manejo de tiempo de parte de Xóchitl Gálvez. Quizá lo más importante es que, en Xóchitl, vemos a una persona con emoción y sentimientos, que conecta con quien la está viendo y no una muñeca de sonrisa falsa y acartonada que cree que el mundo no la merece, que no contesta con profundidad y buena argumentación, porque vive en Dinamarca y no en México. Vimos una Xóchitl con vitalidad, con buen aspecto, frente a una Claudia ojerosa y cansada. Una Xóchitl con gestos y mirada convincentes porque ella está convencida de lo que expresa, no como Claudia que va a representar un papel de tecnócrata, apergaminada, con datos en los que se equivocó y que no conecta en emoción con la gente que la ve.

La confrontación fue de alto grado. Xóchitl gana porque Claudia se arrinconó solita contra las cuerdas. Fue una confrontación desequilibrada, como lo ha sido todo el proceso electoral, porque fueron dos contra una: Álvarez Máynez y Sheinbaum contra Xóchitl. Aun así, el aspecto de confrontación lo gana Xóchitl.

Xóchitl ganó este debate. Sheinbaum no podrá darse el lujo de faltar al tercer debate, digo, si su amo se lo permite. Lo más importante será que haya mucha claridad en las propuestas y en cómo llevarlas a cabo. Vi crecer a Xóchitl, la vi ganadora, ojalá siga así y refuerce su profundidad y argumentación, así lo deseamos quienes amamos a México y anhelamos que Morena se vaya, junto con su líder moral, a su rancho tabasqueño.

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