Las autoridades federales mantienen operativos de vigilancia en el Golfo de México mientras continúan las investigaciones para determinar el origen de nuevas manchas de hidrocarburo detectadas recientemente en el mar, tras un sobrevuelo de inspección.
El hallazgo ocurrió luego de que se realizara una revisión aérea como parte del seguimiento al derrame de crudo registrado a inicios de marzo, el cual afectó principalmente las costas de Veracruz y Tabasco. A partir de esta observación, se confirmó la presencia de más residuos, lo que ha encendido nuevamente las alertas.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que, aunque ya se había identificado un derrame inicial provocado por una embarcación, ahora se analizan otras manchas para conocer si están relacionadas o tienen un origen distinto. Señaló que las dependencias trabajan en conjunto para esclarecer la situación.
El grupo encargado de atender la emergencia está conformado por diversas instituciones como la Secretaría de Marina, Energía y Medio Ambiente, además de organismos internacionales que colaboran en la identificación del barco responsable del primer derrame, con el objetivo de aplicar sanciones y exigir la reparación del daño.
Mientras tanto, las labores de limpieza han avanzado en las playas afectadas, donde también participan pescadores de la zona. Según autoridades, varias de estas áreas ya presentan mejores condiciones, aunque el monitoreo continúa.
El impacto económico ha sido significativo para las comunidades pesqueras, ya que la presencia de crudo afectó a las especies marinas. Ante esto, se realizó un censo para identificar a las personas perjudicadas y se anunció que recibirán apoyo.
Para atender la contingencia, se desplegó un amplio operativo con más de 2 mil 400 elementos que han trabajado en la limpieza y vigilancia. Hasta ahora, se han intervenido más de 223 kilómetros de playas y se han retirado más de 430 toneladas de contaminantes.
La Secretaría de Marina ha concentrado gran parte de estas acciones con personal, embarcaciones y aeronaves en distintos puntos del Golfo, incluyendo zonas de Veracruz, Tabasco y Tamaulipas, con el objetivo de detectar nuevas manchas y contener su avance.
Por su parte, Petróleos Mexicanos participa en las labores desde el 12 de marzo con cientos de trabajadores distribuidos en varios frentes, además de utilizar helicópteros y tecnología satelital para rastrear el hidrocarburo. También ha destinado recursos económicos para apoyar en la limpieza.
En cuanto al monitoreo ambiental, distintas dependencias mantienen recorridos constantes en playas, manglares, ríos y zonas portuarias para evaluar los daños. Estas revisiones han permitido detectar residuos en diversos ecosistemas, lo que mantiene activa la alerta ambiental.
Además, organismos encargados de la protección de áreas naturales han recolectado toneladas de contaminantes en distintas jornadas, como parte de las acciones para mitigar el impacto del derrame.
Desde el inicio del incidente, el gobierno federal ha señalado que el derrame no fue provocado por la empresa petrolera del Estado, aunque esta se ha sumado a las tareas de atención.
Las autoridades continúan con los trabajos de investigación y limpieza para evitar que el problema se extienda y para esclarecer completamente el origen de las manchas detectadas en el Golfo de México.