Tras la polémica generada por la venta de boletos para los conciertos de BTS en México, Ocesa salió públicamente a rechazar que exista fraude o acuerdos con revendedores para desviar entradas fuera de los canales oficiales.
Durante una rueda de prensa, la directora de comunicación de la empresa, Fernanda Martínez, aseguró que el sistema de venta cuenta con controles que impiden que personal de taquilla o empleados puedan apartar o vender boletos por fuera de la plataforma autorizada. Explicó que el sistema es operado por Ticketmaster y que solo permite vender las entradas que están habilitadas, sin opción de manipular la disponibilidad.
La empresa también señaló que, aunque han circulado listas con nombres de supuestos revendedores, no les corresponde investigarlos directamente, ya que cualquier posible delito relacionado con reventa o fraude debe ser atendido por las autoridades de seguridad pública.
La controversia comenzó luego de que seguidoras del grupo, conocidas como ARMY, denunciaran múltiples problemas durante la compra: fallas en la página, activación de precios dinámicos, boletos agotados en pocos minutos y reaparición de entradas en reventa con costos que superaban varias veces el precio original.
Las quejas crecieron tanto en redes sociales que incluso llegaron a instancias federales. Algunas fans plantearon la sospecha de que podía existir una red interna que facilitaba boletos a revendedores, lo que detonó los señalamientos directos contra la promotora.
Ocesa sostuvo que no hay forma técnica de que su personal desvíe boletos y reiteró que la operación está limitada por candados digitales y procedimientos establecidos por la boletera.