La Organización Mundial de la Salud confirmó que la relación institucional con Estados Unidos quedó oficialmente cerrada, luego de que se cumpliera el plazo legal de un año para concretar su retiro. La decisión ha encendido alertas entre especialistas y autoridades sanitarias por el impacto que tendrá en la cooperación internacional y en la respuesta ante futuras emergencias de salud.
La salida de Washington representa un golpe financiero considerable para la OMS, ya que el país aportaba en promedio cerca del 18 por ciento de su presupuesto. La propia organización informó que esta situación la ha obligado a reducir a la mitad su equipo directivo y a preparar un nuevo recorte que podría afectar hasta una cuarta parte de su personal a mediados de 2026.
Expertos en salud pública advierten que la ausencia de Estados Unidos podría debilitar la capacidad del organismo para prevenir, detectar y enfrentar brotes y pandemias, en un contexto global donde los riesgos sanitarios continúan siendo elevados.
El retiro se deriva de una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el 20 de enero de 2025, día en que regresó a la Casa Blanca. Con este acto, el mandatario retomó la postura crítica que ya había sostenido durante su primer mandato, cuando acusó a la OMS de manejar de forma deficiente la pandemia de COVID-19.
En el documento oficial, el gobierno estadounidense señaló a la organización por supuestas fallas en la atención de emergencias sanitarias, falta de reformas internas y una presunta influencia política de algunos países, especialmente China. También cuestionó el esquema de financiamiento, al considerarlo desproporcionado para Estados Unidos.
Funcionarios del Departamento de Salud explicaron que su país llegó a aportar hasta el 25 por ciento del presupuesto total de la OMS, mientras que China, con una población mucho mayor, contribuye con una cantidad significativamente menor. Además, reiteraron que no se cubrirán los adeudos correspondientes a 2024 y 2025, estimados entre 260 y 280 millones de dólares, al asegurar que la legislación no obliga a saldar esas cuotas para concretar la salida.
Tras el anuncio inicial del retiro, la OMS solicitó a Estados Unidos reconsiderar su decisión y expresó su disposición al diálogo. Sin embargo, al concluir el plazo establecido por la ley estadounidense, la separación se hizo efectiva, marcando un nuevo escenario para la salud global.