Estela Ambriz Delgado
El río Paisanos, con su extensión de aproximada de 16.5 kilómetros, aunque es intermitente, es uno de los cuerpos de agua superficiales más relevantes del Valle de San Luis Potosí, pues cruza por la capital del estado, Mexquitic de Carmona, y Soledad de Graciano Sánchez; sin embargo, las autoridades estatales y municipales han permitido que se convierta en un vertedero de desechos sólidos y aguas negras.
Pese a su estado, aún es refugio de una amplia diversidad de especies de flora y fauna migratoria, por lo que a través de esfuerzos ciudadanos se lucha por su rescate y rehabilitación, además de que se ha elaborado un proyecto de registro de los ejemplares que se localicen en el sitio.
Lo que debiera ser un área verde por la que durante la época de lluvias corriera el agua, dado que es cuando recupera su flujo de manera torrencial en ocasiones, actualmente es un sitio con una gran cantidad maleza y plagas que se han dejado crecer de manera descontrolada, se nutren de materia contenida en el agua residual que se vierte al cauce, y que la población usa como tiradero de basura.
Como explican Pedro Nájera Quezada e Irma Esther Montenegro Herrera, ingeniero agroecólogo e ingeniera agrónoma fitotecnista, el río Paisanos es un afluente intermitente que baja de la porción este-noreste de la Sierra de San Miguelito y está formado por una serie de arroyos estacionales como arroyo La Virgen, Las Calabacillas, La Campana, La Cantera, entre otros.
Este río y su afluente forma parte de la subcuenca San José-Los Pilares y otros, ubicada en la región hidrológica de El Salado, conocida por que sus cuencas son endorreicas, lo que significa que los ríos no tienen salida al mar, y conlleva múltiples implicaciones en cuanto a las costumbres de uso del agua y sus afluentes.

Algunos de estos usos son limpieza e higiene, pues se tiene costumbre de otras regiones en las que el agua y el río se llevan todo al mar; sin embargo, en casos como este en los que el agua no tiene salida, la suciedad que se acumula no tiene forma de pasar las montañas o lomeríos que la contienen.
Por ello los investigadores resaltan que es muy importante cuidar el agua de lluvia que cae en la región, pues es la única que recarga el acuífero y es la que carga toda la suciedad a los puntos de drenaje natural y recarga de esos mantos contaminándolos paulatina, constante e irremediablemente.
Aunado a esto, el Paisanos corre por una zona conurbada de la ciudad con alrededor de 13 colonias populares, las cuales en su mayoría carecen de espacios verdes y zonas recreativas, lo que contrasta con la posibilidad de rehabilitar este espacio para refugio de una gran diversidad de flora y fauna, tanto especies residentes como especies migratorias y en tránsito como la mariposa monarca.

Por ello también consideran, todo el sistema de arroyos que alimentan al río y el río mismo deben ser protegidos, restaurados y conservados a través de campañas de educación ambiental y concientización sobre el cuidado del río y del entorno.
El estado actual
En un recorrido por una de las zonas con mayor afectación, aledaña a la descarga de agua residual permanente desde hace más de siete años, ubicada en la calle Plan de San Luis de la colonia Sauzalito, realizado con Pedro Nájera e Irma Montenegro, junto con otras integrantes de Morras Ecologistas, Naturalistas, Senderistas y Aventureras, Astrolabio pudo constatar el grave estado de contaminación y descuido en que se encuentra.
Aunque es relativamente fácil acceder a los alrededores del río por atrás de las viviendas, dado que sólo hay una reja que limita la entrada, a medida que se avanza hacia el cauce se complica pasar debido a la gran cantidad de maleza y algunos troncos de árboles de gran tamaño derribados, por lo que fue necesario abrir camino con machetes.
Además de esas dificultades, también en el cauce fluye agua residual que se acumula en charcos de diversas dimensiones, por lo que esto también complica el tránsito, y provoca un fuerte olor fétido, sumado a las concentraciones de residuos sólidos y escombro, que por la forma en que se encuentran parecen ser arrojados desde los asentamientos alrededor.
Otra situación que se pudo observar en el recorrido fueron diversos asentamientos humanos irregulares, ubicados en la rivera del río, así como jaurías de perros y algunos otros en situación de maltrato, sujetados con cadena a la parte trasera de viviendas.
Nájera Quezada señaló que todas las plantas en el sitio sobre crecieron debido a que el suelo está cargado de materia fecal, que finalmente es nitrógeno y sirve como fertilizante para las plantas, y se puede observar que hay una invasión sobre otras, ya que es un ecosistema sin regulación ni estabilización.
En este sentido, precisó que para restaurar el área es necesario retirar con maquinaria todo el escombro, como retroexcavadora y palas, pues son toneladas de basura que la mano humana no podría por si sola retirar, además de que hay riesgo de contaminación para la gente, pues las descargas de agua residual y otros desechos lo vuelven un foco de infección.
No obstante, en primer lugar, se deben canalizar todas las descargas de aguas residuales, ya sea mediante un drenaje paralelo al río que maneje todas las descargas o redirigirlas a los drenajes que ya están, y las que ya se encuentran acumuladas desfogarlas hacia los drenajes, a fin de que sólo fluya agua limpia.
Al finalizar el recorrido por esta parte afectada por las descargas continuas de aguas residuales, quedó claro que mientras se mantenga en ese estado, es un foco de inseguridad, infecciones, riesgo de incendio, nido de fauna nociva, y de jaurías de perros.
Identificación de problemas y riesgos
En un análisis posterior, Montenegro Herrera y Nájera Quezada identificaron puntualmente diversos factores, entre estos ubicaron tres sitios de trasvases y modificaciones. Uno en el arroyo La Virgen, que debería descargar sus aguas al río Santiago, pero su curso fue desviado para dar pie a las colonias Las Julias y Jacarandas, pasando el agua por medio de un canal hacia el río Paisanos.
De igual forma, ese canal se utilizó para desviar el curso del arroyo Las Calabacillas, y sacar el agua al mismo río Paisanos, pero aproximadamente un kilómetro más arriba del flujo original para establecer la colonia El Rosedal y sus alrededores.
Asimismo, identificaron que, aunado a lo anterior y para remediar el nivel de flujo que aumentó después de las modificaciones, se hicieron dos interrupciones y desvíos río arriba del punto donde juntaron el canal de trasvase de los arroyos La Virgen y Las Calabacillas, a unos 175, 750 y 930 metros río arriba, en los que desviaron el agua a lo que antiguamente eran campos de cultivo que ahora forman parte de la zona conurbada de Mexquitic de Carmona.
Señalan también que en esta última se presentan incipientes desarrollos mercantiles o semi industriales de bajo impacto y está asentada la comunidad de Monte Obscuro, misma que también ha crecido significativamente en los últimos años; mientras que el desvío más al sur de éstos dirige las aguas al Fraccionamiento La Angostura afectándola constantemente por inundaciones.
También localizaron en la parte noreste del segmento de la cuenca, y en la parte conurbada de Mexquitic, un arroyo que perdió conectividad con el arroyo La Campana, dejando un área con alto riesgo de inundación en una zona conocida como La Loma.
Respecto a la problemática de basura, puntualizaron que merece ser atendida de manera integral con las autoridades correspondientes, la ciudadanía, y los colectivos interesados en la conservación del río, para que en conjunto diseñen buenos planes de recolección y separación de basura.
Además de que se vigile y se apliquen sanciones a quienes tiran escombro y basura, se brinden seguridad a los usuarios del espacio, se remuevan los desechos tirados por años y se generen espacios de educación y concientización para conservar el río como un ente vivo.
De la misma forma, hicieron mención de que el crecimiento urbano acelerado y su mala planeación han usado como zona de descarga de las aguas pluviales, residuales urbanas y comerciales los ríos de la ciudad, lo que ha creado una fuente de infecciones y malos olores. Situación que ha contribuido a un menosprecio e incluso aversión hacia el río, obligando a los habitantes aledaños a mantener el espacio inaccesible, además de que reduce la plusvalía del entorno y la calidad de vida de la población.
Sin embargo, los investigadores consideran que la pavimentación o modificación del afluente con grandes obras o estructuras también es un grave daño para el ecosistema y para la biodiversidad que el río aún alberga.
Otra de las problemáticas que advierten son las invasiones humanas, pues algunas partes del río han sido invadidas por asentamientos irregulares que, si bien son de escasas dimensiones, se han establecido no sólo en la parte de la rivera del río, la cual está protegida contra su modificación o edificación por el artículo 27 constitucional ya que cruza el afluente por una gran cantidad de propiedades. Eso vuelve al río asunto de interés público, pues conlleva el que es una zona de riesgo por torrentes eventuales.

Por otra parte, están también diversas invasiones biológicas debido a que prácticamente todo el afluente del río Paisanos y las partes finales de sus arroyos tributarios, están severamente invadidas por una gran cantidad de especies nativas y exóticas que modifican el paisaje y los ciclos naturales de la biodiversidad existente.
Entre las especies exóticas que la agrónoma y el agroecólogo lograron identificar, se encuentra principalmente el pirul (Schinus molle), originario de los Andes centrales; la higuerilla (Ricinus communis) del África Tropical; el rodamundos (Salsola tragus) de Eurasia, el zacate buffel (Cenchrus ciliaris) y zacate bermuda (Cynodon dactylon), ambos de África y Gigantón (Nicotiana glauca) de Sudamérica, entre muchas otras.
Mientras que las especies nativas, pero invasoras dominantes son suelites (Amaranthus palmeri y A. hybridus), campanillas (Ipomoea pubescens e I. purpurea), chayotillos (Sycios sp.,) y fideíllos (Cuscuta sp.), de los que los tres últimos resultan muy perjudiciales en conjunto, pues forman una red que cubre toda la vegetación circundante.
Esta red de vegetación, sumada a la mala gestión de la basura, forman un escenario de riesgo potencial de incendios, pues si se llega a usar fuego tanto para quema de plásticos y cartones, o para quitar maleza, existe una gran probabilidad de incendio y de que éste se continúe por kilómetros a lo largo del río, lo que aumenta durante los meses secos.
Por otra parte, identificaron que hay riesgo de inundaciones, pues el desinterés de la existencia del río y su afluente intermitente hace que se olvide que al paso de los años caen tormentas potentes en la región, mismas que utilizan esos afluentes y retoman los viejos pasos, inundando calles, colonias, casas, causando severas pérdidas económicas, riesgos sanitarios, incomodidades, y malestar en la población afectada.
Las inundaciones serían a consecuencia de una pésima prevención y una nula planeación integral con el municipio o el estado, que permite desarrollar colonias, fraccionamientos e infraestructura sin contemplar los riesgos por inundaciones ni el aumento de flujo en el río por la impermeabilización del entorno urbano.
El análisis señala que, en ese sentido, uno de los puntos de mayor preocupación en este caso es el área final del río, pues su corriente desemboca en Fracción Milpillas, causando inundaciones en el área en cada evento torrencial al ser este el punto de descarga, drenaje y recarga de esta microcuenca.
Finalmente, la y el especialista indicaron sobre los riesgos menos percibidos, pero que también son potencial, como la construcción de grandes obras en sitios como este para terminar con el problema, como se hizo con el río Santiago o con una fracción del río Españita, los únicos dos afluentes que aportan al mismo valle, pero vierten sus aguas en otras zonas y que están convertidos en avenidas, lo cual no solucionó el problema de las descargas residuales, sino que se aprovechó su entubamiento y ocultación para mantener conectado, y seguir conectando el drenaje al río ahora entubado o acanalado.
Los esfuerzos ciudadanos por su conservación
Algunas personas que viven en colonias aledañas al río Paisanos, son quienes han mostrado un interés activo por su rescate y conservación, como Andrea Vega que inició por su cuenta diversas gestiones, apoyada por algunos vecinos de Villas del Sauzalito, y posteriormente dentro del colectivo Morras Ecologistas.
Ella llegó a vivir a esta colonia desde hace más de 15 años, por lo que recuerda que antes de que estuviera la toma de agua residual de Interapas, corría agua limpia en pequeños arroyos e inclusive había peces, y mayor diversidad de aves, insectos, entre otros.
Por ello, inició con la labor de organizar jornadas de limpieza de residuos, así como reforestación de los alrededores, y luego de observar con el paso de los años el aumento de la problemática, en 2023 acudió ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semanart).
Al no ser de competencia federal, la dependencia la canalizó al ámbito estatal con la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam), que el 2 de junio de 2023 admitió la denuncia ciudadana, y solicitó el apoyo de la Comisión Estatal de Agua (CEA), así como el Interapas para una inspección, y finalmente determinando que la clausura le compete al organismo operador.
Sin embargo. cuando se realizaron las inspecciones no se llevaron muestras del agua para analizarla, e Interapas no realizó la clausura. Aunque de manera extraoficial los ingenieros acudieron al sitio, admitieron que la descarga es del mismo organismo operador.
Posteriormente, a petición del mismo Interapas, tras acudir nuevamente a pedir una solución, en marzo de 2025 los vecinos presentaron nuevamente la denuncia dirigida a José Daniel Hernández Delgadillo, pero hasta inicios del mes de octubre se presentaron a inspeccionar el sitio.
Fue hasta el 9 de octubre de 2025 que Interapas y el Ayuntamiento de la capital mostraron interés en atender la situación, tras una manifestación simbólica de las y los vecinos de Villas del Sauzalito, y la entrega de una solicitud en sus oficinas respaldada por diversos colectivos.
Derivado de ello, el 22 de octubre iniciaron con las obras con el objetivo de reconducir el agua residual, y rehabilitaron un cárcamo de rebombeo. Aunque en el mes de diciembre concluyeron con la línea de conducción de 130 metros hacia el pozo de visita en la avenida Pánfilo Natera, no continuaron con la cancelación y su reencauzamiento.
A la fecha las obras han quedado paradas, aparentemente debido a un problema con la Comisión Federal de Electricidad, por un poste que obstruye en donde se proyecta construir un cárcamo, aunque se había afirmado que se trabajaría provisionalmente con el cárcamo existente al que se dio mantenimiento.
El día del arranque el entonces director del Interapas, Jorge Daniel Hernández Delgadillo, afirmó que esta era la primera acción que el organismo haría para remediar el sitio, de manera conjunta con algunas otras instancias del Ayuntamiento de San Luis Potosí, como Obras Públicas, y Gestión Ecológica y Manejo de Residuos, esta última para trabajos de profilaxis o limpieza en la zona.
Además de la gestión de la ciudadana, previamente otro habitante de la zona desde hace más de 30 años, el investigador Simón Morales Quiroz, organizó diversas brigadas de limpieza con el colectivo “Pies sobre la Tierra”, así como difusión sobre el rescate del río.
Asimismo, se generó el proyecto “renacer de un río”, en donde se aprovechaba parte de los residuos recolectados en las jornadas de limpieza como el pet y aluminio, y de su venta pudieron solventar algunos gastos del colectivo, a la par que hicieron talleres culturales y artísticos, difusión científica, y manualidades.
Sin embrago. al percatarse de la magnitud del problema, y que no sería posible solucionar solamente con brigadas de limpieza, se enfocó en estudiar la micro cuenca de la que nace el río, desde la Sierra de San Miguelito, con los ojos de agua de la comunidad de Suspiro Picacho en Mexquitic de Carmona, durante la carrera de Agroecología.
Al trabajar en la conservación del recurso hídrico en la microcuenca, Morales Quiroz pudo observar en las partes altas, en donde inicia esta en comunidades como Suspiro Picacho, que se encarga de preservar el estado natural de su río y tienen una gran conexión con el mismo.
De dicha comunidad destacó que su población se encuentra bien organizada, son un buen ejemplo de trabajo comunitario, y se encargan de proteger el río, lo que se refleja en la belleza del sitio, a diferencia de San Marcos Carmona, donde desarrolló un proyecto de huertos para promover la organización social y la reapropiación territorial frente al despojo inmobiliario.
En este sentido, puntualizó, conforme bajan los cauces también se comienzan a observar las problemáticas socio ambientales debido a la urbanización, como sucede también en el caso del río Calabacillas en San Marcos Carmona, contaminado con aguas residuales de fraccionamientos, y modificado para hacer más construcciones.
En el caso del Paisanos, señaló que al iniciar con diversos cauces en la parte alta de la microcuenca, arrastra los residuos vertidos al Calabacillas, así como otros en Paso Blanco, donde un parque industrial también arroja sus desechos a los cauces. A esto se suman los residuos sólidos y aguas negras que se descargan en la capital, lo que lo vuelve el punto más problemático.
El crecimiento desordenado de la mancha urbana ha conllevado al deterioro de los ríos debido a que las personas que llegan no tienen ningún vínculo con el mismo, a diferencia de quienes crecieron jugando y disfrutaron del lugar; no se valora, ni les importa, no lo ven como un lugar de esparcimiento ni de cultura, sino que lo usan como tiradero de basura y vertedero de desechos.
El investigador recuerda que recién llegó junto con su familia a vivir a la zona, era monte y el río tenía agua muy clara. Durante su niñez jugaba ahí con sus vecinos, e inclusive nadaban.
“Jugábamos mucho en el río, pero todo cambió cuando comenzó a expandirse la urbanización. En esos 30 años yo he visto cómo todo el uso de suelo se ha cambiado, y de ser monte, un espacio natural, ahora ya prácticamente todo son colonias, y ese es el problema. Los que llegamos en un inicio a las orillas del río teníamos esa conexión con él porque nos gustaba y pasábamos horas de juego ahí (…), pero con la construcción de fraccionamientos llegaron personas ajenas a ese sentir, y el río no lo ven como un área natural o un lugar de esparcimiento, sino como un lugar donde pueden tirar todos sus residuos”.
Por ello coincide con otros especialistas en que parte del trabajo primordial en el lugar es realizar campañas de concientización con los vecinos que viven a los márgenes del río, así como para resaltar la importancia del río y los beneficios que brinda, porque actualmente es un foco de infección por su estado de contaminación, así como de inseguridad.

Propuesta de rescate y de registro especies
A pesar del estado actual en que se encuentra el río Paisanos, y que como confirma el agroecólogo Pedro Nájera, es un hecho que tras años de descargas de aguas residuales, esos desechos ya se encuentran en el subsuelo, cuando menos se puede detener y controlar, mantener vida vegetal y animal.
Ante estas circunstancias es necesario habituarse a que es de temporal y su flujo de agua es intermitente, por lo que podría restaurarse de manera integral para darle un uso como espacio recreativo, a la par de una campaña de concientización para mantenerlo libre de desechos.
Los beneficios de mantenerla en buen estado tienen aún un gran potencial para funcionar como un área verde y natural, no como un jardín público ni como un parque lineal altamente intervenido ni decorado con especie exóticas, pues el río requiere ser respetado en su función y en su diversidad natural.
Por medio de la remoción y control de especies introducidas, se podría dar pie a que se reincorporen de manera natural las especies nativas, que aún usan el río como refugio, principalmente algunas especies arbóreas y arbustivas que se encuentran en este a modo de vegetación riparia o también conocida como bosque de galería.
Entre estas mencionan el sauce (Salix humboldtiana), el mezquite blanco (Neltuma laevigata), huizache (Vachellia schaffneri), palo azul (Eysenhardtia polystachya), palma pita (Yucca filifera), chapuixtle (Dodonaea vscosa), engordacabras (Dalea bicolor), nopal cardón (Opuntia streptacantha), nopal tapón (Opuntia robusta) y nopal tunero (Opuntia lasiacantha), copalillo (Bursera fagaroides), lantrisco agrillo (Rhus microphylla) y garabatillo (Mimosa aculeaticarpa, M. biuncifera).

En cuanto a la fauna observada en el sitio, registraron una gran cantidad de aves incluyendo especies migratorias o de paso. Entre los pájaros observados predomina la presencia de los tiránidos conocidos como papamoscas, mosqueros y tiranos, en este caso se han observado papamoscas cardenalito (Pyrocephalus rubinus), papamoscas negro (Sayornis nigricans), papamoscas llanero (Sayornis saya), papamoscas garganta ceniza (Myiarchus cinerasens), tirano gritón (Tyrannus vociferans); y luis bienteveo (Pitangus sulphuratus), así como una gran cantidad de paserélidos, la familia que engloba a los gorriones, rascadores y zacatoneros, rascador pardo (Melozone fusca), gorrión arlequín (Chondestes grammacus), gorrión cantor (Melospiza melodia), gorrión corona blanca (Zonotrichia leucophrys), gorrión pálido (Spizella pallida), gorrión barba negra (Spizella atrogularis) y el gorrión doméstico (Passer domesticus), que es una especie exótica proveniente de Europa y corresponde a otra familia de aves.
También observaron parúlidos conocidos como chipes, chipe rabadilla amarilla (Dendroica coronata), la cual es una especie migratoria que usa el río y su vegetación como refugio durante el invierno; el chipe trepador (Mniotilta varia) y el chipe corona negra (Cardellina pusilla).
Otro grupo de aves distinto a los pájaros, que los especialistas consideran es interesante su mención, son las palomas (familia Columbidae) de las cuales encontraron paloma de alas blancas (Zenaida asiática), paloma huilota común (Zenaida macroura), tortolita de cola larga (Columbina inca) y dos especies exóticas: paloma bravía (Columba livia) y paloma turca de collar (Streptopelia decaocto).
Entre otras especies observadas, resaltan la presencia de rapaces como gavilanes (Accipiter cooperi), y lechuzas (Tyto furcata), así como cuervos (Corvus corax), pájaros carpinteros como el carpintero mexicano (Dryobates scalaris) y el carpintero nuca roja (Sphyrapicus nuchalis), zopilotes (Cathartes aura) y colibríes como el colibrí corona violeta (Ramosomyia violiceps), colibrí pico ancho norteño (Cynanthus latrirostris) y colibrí garganta azul (Lampornis clemenciae).

Ante el hallazgo de tal diversidad de especies, y para aumentar el conocimiento sobre la biodiversidad en el río Paisanos y sus tributarios, proponen la aplicación de la ciencia ciudadana para registrar la mayor diversidad posible dentro del área, y así promover su conservación desde la perspectiva de la biodiversidad y el bienestar social y medioambiental que esto conlleva.
Para ello crearon el proyecto online abierto a todo público “Recuperando el Río Paisanos”, para que tomen fotografías de flora, fauna, funga y microorganismos que puedan observar en el río y su zona de influencia, que corresponde aproximadamente 50 metros a cada lado del cauce.
https://mexico.inaturalist.org/projects/recuperando-el-rio-paisanos es el sitio donde se depositarían todas las imágenes para que la comunidad las identifique y se pueda así tener una perspectiva amplia de la riqueza que aún alberga este cuerpo de agua, que es uno de los pocos aún sin pavimentar en la zona urbana.
Además de la conservación de las especies de flora y fauna, otros beneficios que puede traer es la limpieza del aire y retención de partículas, debido a la extensión del área y la cantidad de árboles y vegetación que alberga, y que en el caso de la zona norte de la capital se carece de este tipo de áreas, y por el contrario tiene graves fuentes contaminantes como las ladrilleras. Sumado al aumento en la plusvalía de las viviendas aledañas, que actualmente, se ven disminuidas por la situación que prevalece.