Una denuncia difundida en redes sociales acusa a un pastor de la Iglesia Presbiteriana Asociada Reformada Sión, en el municipio de Tamazunchale, de presuntamente participar en grupos privados de Telegram donde se comparte contenido íntimo sin consentimiento.
El señalado es Alfonso R. C., identificado en publicaciones digitales como integrante de dicha congregación religiosa. La acusación se sustenta en una serie de capturas de pantalla que circularon en plataformas como Facebook y X, en las que se observa la supuesta actividad del líder religioso dentro de un grupo denominado “Contenido Tampico Madero”.
En las imágenes difundidas aparecen mensajes atribuidos al pastor con expresiones de alto contenido sexual y lenguaje denigrante hacia mujeres. Entre los textos que se leen en las capturas, el usuario escribe frases como: “Ufff, yo la ubico, es cristiana, eso confirma que las cristianas son bien putitas, qué rica está, flaquita deliciosa”; en otro mensaje señala: “Ala madre, pues sí me la chingo”.
También se difunden capturas en las que, presuntamente, el religioso buscaría integrarse a otros grupos para observar contenido íntimo de mujeres de Tamazunchale, municipio donde actualmente residiría.
En otra de las imágenes aparece un perfil que coincidiría con su identidad personal, incluida una fotografía junto a su pareja. De acuerdo con la denuncia, ella tendría conocimiento de la situación y habría restado importancia a los señalamientos, aunque esto tampoco ha sido corroborado de manera independiente.
La publicación que circula en redes sostiene además que el pastor habría intentado localizar material íntimo de mujeres que conoció durante su etapa como formador religioso años atrás.
Hasta el momento no se ha informado sobre la presentación formal de una denuncia ante autoridades ministeriales. Tampoco se ha confirmado la apertura de procesos internos por parte de la iglesia, que no ha emitido un posicionamiento público sobre el caso.
En el ámbito legal, el Código Penal Federal establece en su artículo 199 octies que comete el delito de violación a la intimidad sexual quien divulgue, comparta, distribuya o publique imágenes, videos o audios de contenido íntimo sexual de una persona sin su consentimiento. La pena prevista es de tres a seis años de prisión y una multa de 500 a mil Unidades de Medida y Actualización.
Las sanciones pueden aumentar hasta en una mitad cuando el delito es cometido por la pareja o cualquier persona con la que la víctima tenga o haya tenido una relación sentimental, afectiva o de confianza.


