POPOL VUH 101

DESTACADOS, OPINIÓN, POPOL VUH

Por Mario Candia

2/04/25

SÍNDROME DE DUNNING-KRUGER En el complejo mundo de la política mexicana, hemos sido testigos de un fenómeno preocupante: la exaltación de la incompetencia disfrazada de honestidad. Esta tendencia encuentra una explicación en el síndrome de Dunning-Kruger, un sesgo cognitivo que lleva a las personas con poca habilidad o conocimiento a sobrestimar sus capacidades, mientras que aquellos verdaderamente competentes suelen subestimarse.

POLÍTICA El político con este síndrome se caracteriza por una confianza desmedida en su juicio, una visión simplista de los problemas y un desprecio absoluto por la especialización y el conocimiento técnico. Para él, la experiencia no es un requisito sino un estorbo, y la preparación académica o profesional es vista con sospecha. Su estrategia se basa en discursos emotivos, donde la lealtad y la moralidad subjetiva se presentan como valores superiores a la capacidad técnica o la eficacia administrativa.

PARADIGMA Un caso paradigmático de esta mentalidad se dio en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien estableció un criterio de selección de funcionarios basado en la proporción de “90% honestidad y 10% capacidad”. Este principio, en apariencia noble, llevó a la designación de cuadros cuya mayor virtud no era su competencia en el cargo, sino su afinidad ideológica con el líder. Así, se consolidó un modelo de gestión en el que la improvisación y el voluntarismo prevalecieron sobre la planeación y la técnica.

CÍRCULO VICIOSO El problema con esta concepción es que termina generando un círculo vicioso: los funcionarios incapaces de reconocer su falta de preparación toman decisiones desastrosas, y en lugar de corregirlas con base en datos y asesoría experta, refuerzan su postura a través de dogmas políticos. De este modo, cualquier crítica o señalamiento técnico es descalificado como un ataque de “conservadores”, “neoliberales” o “enemigos del pueblo”. La incompetencia se convierte en un símbolo de autenticidad y la experiencia en una prueba de corrupción.

FENÓMENO Este fenómeno no es exclusivo de un solo partido o líder. En México, hemos visto administraciones de todos los colores sucumbir a la tentación de gobernar con base en ocurrencias y discursos emotivos, en lugar de aplicar criterios técnicos y científicos. Los efectos son evidentes: proyectos fallidos, desperdicio de recursos públicos y políticas públicas diseñadas más para generar popularidad que para resolver problemas de fondo.

IGNORANCIA En una democracia funcional, la honestidad es un valor fundamental, pero nunca debe usarse como justificación para la mediocridad. La administración pública requiere tanto ética como conocimiento, tanto vocación de servicio como habilidades para ejercerlo con eficacia. La pregunta que nos queda es: ¿hasta cuándo permitiremos que la política mexicana siga rindiendo culto a la ignorancia?

Hasta mañana.

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