Por Mario Candia
8/12/25
CEPAL La CEPAL —la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, organismo de la ONU especializado en medir pobreza, desigualdad y movilidad social— acaba de publicar su informe Panorama social 2025. No es un documento menor: es, probablemente, el análisis más serio y contundente sobre el estado social del continente. Y lo que dice sobre México tiene el filo de un bisturí: es verdad que se redujo la pobreza monetaria, pero la desigualdad sigue intacta.
DESIGUALDAD Esta frase, que en cualquier democracia debería provocar una discusión nacional, aquí apenas será un pie de página entre la propaganda. Porque el gobierno presume la cifra triunfal —menos pobres según el ingreso— sin detenerse en la advertencia central: si no cambia la estructura, no cambia el país. La CEPAL habla de una “trampa de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión”, un diagnóstico que describe con precisión el México de estos siete años de transformación donde, a final de cuentas, lo único que transformamos fue la lista de invitados al banquete.
TRANSFORMACIÓN La CEPAL es clara en otro punto que el discurso oficial nunca toca: el gasto social, por sí solo, no transforma sociedades. Debe acompañarse de empleo formal, productividad y educación de calidad. Y ahí México aparece en rojo. Hoy tenemos los peores indicadores educativos de la región, producto de un modelo improvisado que redujo contenidos y debilitó la enseñanza técnica y científica, justo cuando el mundo exige más habilidades, no menos. A eso se suma el fracaso silencioso de Jóvenes Construyendo el Futuro, convertido en un nido de corrupción, simulación y empresas fantasma. Es un programa imposible de evaluar por falta de transparencia y sin garantías de seguimiento, pero hay un dato que atraviesa el espejismo: no generó empleos formales en los jóvenes. Los convirtió en estadística presupuestal, no en fuerza laboral real. La CEPAL advierte quesin educación y trabajo estable, cualquier reducción de la pobreza es apenas una pausa antes del próximo derrumbe.
ÉLITES Porque tras siete años, lo que vemos no es la justicia social prometida, sino el relevo de élites. Los que antes marchaban contra los empresarios privilegiados, hoy comparten sociedad con constructores recién nacidos, contratistas sin historia y magnates de la noche a la mañana. Cambió el color del discurso, cambió el tono de la indignación, pero no cambió la estructura del privilegio. Los viejos ricos del régimen fueron sustituidos por los nuevos ricos de la transformación.
EVALUACIÓN Aquí cabe mencionar, solo como contexto, que la desaparición del CONEVAL dejó a México con menos herramientas para evaluar política social desde una perspectiva técnica y multidimensional. Eso vuelve todavía más pertinente el informe de la CEPAL, porque hoy son pocos los documentos capaces de mirar el país sin lentes partidistas ni aplausos presupuestales.
INCÓMODO La CEPAL no dice que los programas sociales sean inútiles. Dice algo mucho más incómodo: los programas alivian, pero no liberan. Reducen pobreza hoy, pero no garantizan movilidad mañana. Esa es la verdadera transformación mexicana: cambiar los apellidos de los ricos sin tocar el poder que los fabrica.
Hasta mañana