POPOL VUH 292

Por Mario Candia

12/01/2026

EDUCACIÓN La educación pública no debería ser un púlpito. Y, sin embargo, en México llevamos años viendo cómo la SEP juega a ser catequista: no de Dios, sino del Estado. Con la 4T llegó la Nueva Escuela Mexicana y, con ella, un rediseño completo de los Libros de Texto Gratuitos. El problema no es que un gobierno quiera imprimir su época en la escuela; el problema es cuando confunde formar ciudadanos con fabricar creyentes.

EVANGELIO El nombre que resume esa transformación es Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos. La propia SEP lo presenta como quien impulsó el Plan de Estudios y los nuevos libros bajo el paraguas del “humanismo mexicano”. La CONALITEG, por su parte, confirma que produce los textos a partir de los contenidos que desarrolla esa Dirección. Es decir: el guion se escribe en un solo escritorio y luego se distribuye como evangelio nacional.

COSMOVISIÓN Los catálogos hablan solos. En primaria, el estudiante ya no recibe libros “clásicos” como antes, sino familias enteras de “Proyectos de Aula”, “Proyectos Comunitarios” y “Proyectos Escolares”, además del emblemático “Un libro sin recetas, para la maestra y el maestro”. En secundaria aparecen títulos como “Historia del pueblo mexicano”. No son simples cambios de portada: son cambios de cosmovisión. La escuela se “comunitariza”, la historia se reordena, y la ética se pega con engrudo ideológico a una narrativa donde la izquierda suele salir peinada y la pobreza aparece con aureola.

OBEDIENCIA La pregunta incómoda es esta: ¿la SEP quiere enseñar a pensar o quiere enseñar qué pensar? Porque cuando la ética y la filosofía se usan como herramientas para imponer un relato único, dejan de ser disciplinas liberadoras y se vuelven manuales de obediencia. La ética deja de preguntar “¿qué es lo justo?” y pasa a dictar “quiénes son los buenos”. La filosofía deja de ser duda y se convierte en consigna.

PLURALIDAD Y como en toda fe, el disenso estorba. Por eso el conflicto de los libros terminó también en tribunales, con suspensiones y litigios que escalaron a la Suprema Corte. El país discutiendo no sólo errores o enfoques, sino el derecho de millones de niños a recibir materiales hechos con rigor, transparencia y pluralidad.

TRINCHERA La educación pública es un puente: si lo conviertes en trinchera, se cae. Y si lo conviertes en altar, se pudre. La escuela debe ser la fábrica de pensamiento crítico, no la imprenta de un régimen. Porque el día que el alumno aprenda a repetir antes que a razonar, habremos graduado la obediencia… y reprobado a México.

Hasta mañana.

Compartir ésta nota:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp