Por Mario Candia
10/2/26
BAD BUNNY Ayer por la noche discutí con mi hermano Jorge. Todo comenzó con algo trivial, casi ridículo en retrospectiva. Me preguntó qué me había parecido el medio tiempo del Super Bowl, el show de Bad Bunny. Lo dijo con ese tono entre curioso y cauteloso, como quien tantea el terreno antes de pisarlo. Le respondí lo obvio: que había sido espectáculo, ritmo, energía, provocación calculada. Él guardó silencio unos segundos, y luego dijo que ese tipo de expresiones eran una muestra de la degradación moral de nuestro tiempo. No fue una acusación, fue una convicción. Y ahí, sin darnos cuenta, dejamos de hablar de música y comenzamos a hablar de algo mucho más antiguo y mucho más profundo: el bien, el mal, la fe, la verdad.
TERRITORIOS Jorge es pastor de una iglesia evangélica. Es un hombre bueno, genuinamente bueno. Cree en la Biblia no como una guía, sino como la guía. Para él, la palabra no es metáfora, es fundamento. Yo, en cambio, vivo en el territorio incómodo de la duda. No porque desprecie la fe, sino porque nunca he logrado habitarla. Mientras él vive en un mundo con respuestas, yo habito un mundo hecho de preguntas. Y esa diferencia, invisible pero absoluta, es un abismo.
EL SENTIDO En algún punto de la conversación, entendí que no estábamos discutiendo sobre Bad Bunny. Estábamos discutiendo sobre el origen mismo del sentido. Jorge cree que el ser humano necesita a Dios porque sin Dios no hay moral, no hay orden, no hay propósito. Yo creo que el ser humano creó a Dios porque necesitaba respuestas para sobrevivir a la incertidumbre. Ninguno convenció al otro. Ninguno podía hacerlo. Porque no era una discusión sobre hechos, era una discusión sobre certezas.
PAZ La religión ofrece algo que la razón no puede ofrecer: descanso. Ofrece un universo con autor, con intención, con justicia final. Un lugar donde el sufrimiento tiene explicación y la muerte no es el final, sino la transición. Es una arquitectura perfecta del consuelo. Quien cree no está solo en el caos, está acompañado en el orden.
EVIDENCIA La ciencia, la filosofía, la razón, en cambio, ofrecen algo más difícil: honestidad. No prometen sentido, prometen búsqueda. No prometen certeza, prometen evidencia. Y la evidencia es siempre provisional, siempre incompleta. Cada respuesta abre nuevas preguntas, cada descubrimiento revela nuevas ignorancias. Vivir desde la razón es vivir sin red. Es aceptar que el universo no nos debe explicaciones.
EL UNIVERSO Bertrand Russell lo dijo con una claridad brutal: el universo no está obligado a tener sentido para nosotros. Esa frase encierra una verdad insoportable y liberadora al mismo tiempo. Porque si el universo no tiene la obligación de tener sentido, entonces somos nosotros quienes debemos construirlo. Sin garantías. Sin supervisión. Sin promesas.
EL ORDEN Creo que, en el fondo, existen dos tipos de personas. Las que encuentran respuestas y las que encuentran preguntas. Las primeras suelen encontrarlas en la fe. Y hay algo profundamente hermoso en eso. La fe es un refugio contra el vértigo de la existencia. Permite dormir tranquilo. Permite creer que el bien será recompensado y el mal castigado. Permite confiar en que hay un orden, aunque no lo comprendamos.
LA DUDA Las segundas, en cambio, encuentran preguntas. Y las preguntas no ofrecen consuelo. Ofrecen movimiento. Quien pregunta nunca llega del todo. Vive en tránsito permanente. Pero es en ese tránsito donde ocurre todo lo que nos ha traído hasta aquí. La ciencia, la medicina, la tecnología, la filosofía, no nacieron de la certeza. Nacieron de la duda. La fe es un puerto. La duda es el mar.
EL MAR Y mientras Jorge vive en puerto, yo sigo en el mar. No porque sea más valiente. Tal vez porque nunca aprendí a creer lo suficiente como para quedarme. Él duerme con la tranquilidad de quien confía en un orden superior. Yo duermo con la inquietud de quien sabe que no hay nadie al mando.
LA VERDAD Pero anoche, mientras la conversación terminaba y el silencio ocupaba el lugar de las palabras, entendí algo que antes no había entendido. Mientras Algunos buscan respuestas. Otros buscamos la verdad. Y aunque a veces parecen lo mismo, no lo son.Porque la fe es el lugar donde terminan las preguntas. Y la razón es el lugar donde comienzan.
Hasta mañana.