POPOL VUH 320

Por Mario Candia

20/2/26

PENSIONES La política mexicana tiene una especialidad: combatir con furia aquello que, una vez en el poder, termina abrazando con entusiasmo. Hoy la Cuarta Transformación nos presenta una nueva cruzada moral contra las pensiones “de privilegio”. Se habla de austeridad, de justicia social, de finanzas públicas responsables. Se anuncia un ahorro simbólico que no mueve ni una décima del presupuesto pensionario, pero que sí produce titulares. El gesto importa más que la matemática. El espectáculo es más rentable que la contabilidad.

DECRETO El contraste es inevitable. Mientras se denuncia el exceso de ciertas pensiones adquiridas bajo marcos legales previos, el mismo movimiento promovió en 2022 un decreto para otorgar compensaciones vitalicias a extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro. No cotizaciones ordinarias. No reformas estructurales. Un decreto presidencial que creó un pasivo de largo plazo. Entonces era justicia histórica. Hoy, en cambio, otras pensiones son privilegio inaceptable. La diferencia no es actuarial; es política. No es el monto lo que define la moralidad, sino el destinatario.

ARITMÉTICA La narrativa es quirúrgica. Cuando se trata de adversarios del “viejo régimen”, el lenguaje es implacable: privilegio, abuso, saqueo. Cuando se trata de bases sindicales afines, se habla de reparación, dignidad y deuda histórica. La aritmética fiscal es la misma, pero la épica cambia según el beneficiario. Es una ingeniería semántica admirable. Lo que ayer era condenable, hoy es redentor si fortalece el proyecto.

MILITARIZACIÓN La simulación no comenzó con las pensiones. Recordemos la militarización. Durante años se nos explicó que sacar al Ejército a las calles era una amenaza para la democracia. Era el símbolo del autoritarismo. Llegaron al poder y no solo mantuvieron a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, sino que reformaron la Constitución para consolidar el modelo bajo un nuevo nombre. La Guardia dejó de ser la aberración del pasado para convertirse en columna vertebral del presente. Cambió el discurso; no la realidad. La metáfora se volvió uniforme verde olivo.

SUPREMA CORTE La reforma judicial siguió el mismo libreto. Se vendió como cirugía contra los privilegios y la corrupción togada. La austeridad como estandarte moral. Pero los privilegios no desaparecieron; se redistribuyeron. La independencia no se fortaleció; se reconfiguró. El sistema no se desmontó; se colonizó. Se habló de democratizar la justicia mientras se centralizaban los resortes del poder. Otra vez la palabra como maquillaje.

FRACKING Y qué decir del fracking. Durante años fue la encarnación del extractivismoneoliberal. La explotación irresponsable de recursos. El pecado ambiental. Hoy, ante la realidad energética y fiscal, la retórica se suaviza, se matiza, se reinterpreta. No es exactamente fracking, es aprovechamiento estratégico. No es contradicción, es evolución. La coherencia ideológica siempre encuentra una nota al pie cuando la urgencia presupuestaria aprieta.

PRIVILEGIOS El patrón es constante. Se denuncia una práctica como inmoral hasta conquistar el poder necesario para administrarla. Entonces deja de ser inmoral y pasa a ser instrumento legítimo del proyecto transformador. Las reformas no corrigen estructuras; reetiquetan estructuras. No desmantelan privilegios; los reasignan. No combaten el poder; lo redireccionan.

CASTIGO SIMBÓLICO En ese contexto, la discusión sobre pensiones deja de ser técnica y se vuelve teatral. No estamos ante una reforma financiera profunda, sino ante una escena más del mismo guion: austeridad selectiva, justicia calibrada, indignación dirigida. El ahorro real es mínimo, pero el rendimiento político es alto. Se castiga simbólicamente a los “otros” mientras se preserva el margen para premiar a los “propios”.

NARRATIVA La verdadera transformación, quizá, no es institucional ni económica. Es narrativa. Consiste en redefinir constantemente qué es privilegio y qué es justicia según quién esté del lado correcto del poder. Y así, reforma tras reforma, la simulación se convierte en método y la coherencia en un lujo prescindible.

Hasta el lunes.

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