POPOL VUH 330

Por Mario Candia

10/3/26

RECLUTAMIENTO La violencia del narcotráfico en México suele discutirse en términos abstractos: toneladas de droga incautadas, líderes detenidos, territorios disputados. Pero de vez en cuando aparece una imagen que rompe la retórica y nos obliga a mirar el horror de frente. Esta semana el periódico Reforma publicó una investigación que retrata uno de los mecanismos más brutales del crimen organizado: el reclutamiento forzado de jóvenes por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación.

LA ESCUELITA El reportaje describe un sistema que parece sacado de una guerra africana, no de un país que presume estabilidad institucional. Jóvenes atraídos con falsas ofertas de empleo son citados en centrales de autobuses, trasladados a ranchos clandestinos y sometidos a un entrenamiento militar improvisado. Allí se enfrentan a una prueba final: matar o morir. Según testimonios recogidos por autoridades federales, ocho de cada diez reclutas son ejecutados por negarse a participar o por no superar el entrenamiento. El lugar tiene nombre casi inocente: “la escuelita”.

TRUMP Ese retrato descarnado coincide con el momento en que Donald Trump, en la reciente cumbre regional bautizada como “Escudo de las Américas”, lanzó una acusación que resonó como una bofetada diplomática: México —dijo— es el epicentro de la violencia de los cárteles en el continente. La frase, por supuesto, provocó indignación en el gobierno mexicano, pero también una incómoda pregunta: ¿es una exageración propagandística o un diagnóstico brutalmente honesto?

SHEINBAUM La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum fue diplomática pero predecible. Rechazó cualquier posibilidad de intervención militar estadounidense en territorio mexicano y recordó que el problema del narcotráfico no se puede entender sin mirar hacia el norte. El setenta y cinco por ciento de las armas que utilizan los cárteles —dijo— proviene de Estados Unidos, y además existe un mercado gigantesco de consumidores que alimenta el negocio de la droga. Cooperación sí, subordinación no.

ESTRUCTURAS La argumentación es correcta, pero incompleta. Porque, aunque el flujo de armas y la demanda de drogas en Estados Unidos son factores determinantes, el reportaje sobre el CJNG revela otra realidad más incómoda: la capacidad de los cárteles para operar dentro del territorio mexicano como verdaderas estructuras paramilitares. Reclutan, entrenan, ejecutan y desplazan personas con una lógica de guerra irregular.

INSTITUCIONAL El problema, en el fondo, no es solo geopolítico. Es institucional. Los cárteles no prosperan únicamente por el mercado de drogas o por la compra de armas en Texas. Prosperan porque encuentran territorios donde el Estado llega tarde, mal o simplemente no llega. Por eso la frase de Trump irrita, pero también incomoda. Porque en medio de la retórica nacionalista y de la diplomacia defensiva hay una pregunta que México aún no responde con claridad: ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI existan ranchos donde jóvenes son llevados a entrenarse para matar como si fueran reclutas de un ejército clandestino?

PODER Si ese infierno existe —y los testimonios indican que sí— entonces el debate ya no es si México es o no el epicentro del narcotráfico. El verdadero problema es que, en algunos territorios del país, el Estado dejó de ser el centro del poder.

Hasta mañana.

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