POPOL VUH 370

Por Mario Candia

14/5/26

NEPOTISMO El nepotismo no se borra con tinta electoral. No desaparece porque una urna lo ratifique, ni se vuelve virtud democrática porque el apellido familiar consiga votos. La palabra viene de nepos, raíz latina vinculada al nieto o al sobrino, y nació marcada por el viejo vicio de los poderosos que repartían cargos entre parientes como si el Estado fuera prolongación de la sala familiar. Desde entonces, el nepotismo no ha sido otra cosa que la privatización del mérito: la conversión del poder público en herencia doméstica.

CACICAZGOS México conoce bien esa enfermedad. La política nacional está llena de apellidos que no compiten: se reproducen. Cacicazgos municipales, gubernaturas familiares, clanes regionales, dinastías legislativas. Guerrero tuvo a los Figueroa como emblema del caciquismo; el Estado de México convirtió al Grupo Atlacomulco en una escuela de herederos; Oaxaca vio pasar de José Murat a Alejandro Murat; Zacatecas carga con el apellido Monreal como si la democracia fuera árbol genealógico. En demasiados lugares, la boleta no ha sido instrumento ciudadano, sino acta de sucesión.

CONVENIENCIA Por eso resulta tan importante la postura que hoy Morena presume: cerrar el paso a candidaturas de familiares de quienes están en el poder. La Presidenta Claudia Sheinbaum ha dicho que Morena no llevará familiares en boleta desde 2027, sin excepciones, ni en gubernaturas, diputaciones, alcaldías o presidencias municipales. Y ahora también el PVEM aliado de Morena, por voz de su líder nacional Karen Castrejón, también salió a decir que no está a favor del nepotismo. El problema es que en política mexicana las declaraciones suelen ser diques de papel frente a ríos de conveniencia. 

VENTAJA La trampa discursiva ya está puesta: decir que si el pueblo vota por un familiar, entonces ya no hay nepotismo. Falso. El voto puede dar legalidad a una candidatura, pero no necesariamente le da legitimidad ética. Una elección puede convalidar muchas cosas, incluso una estructura desigual de competencia donde el familiar llega con reflectores, recursos, redes, operadores, apellido y aparato. El problema no es únicamente quién cuenta los votos, sino quién llega a la boleta con ventaja heredada.

NOTARÍA El cacicazgo moderno ya no necesita caballo, pistola y hacienda. Le basta una marca partidista, una encuesta a modo, una estructura territorial financiada desde el poder y un apellido convertido en contraseña. Cuando el cargo pasa del esposo a la esposa, del padre al hijo, del hermano al hermano, la democracia se vuelve una notaría: certifica lo que la familia ya decidió.

TESTAMENTO El nepotismo es corrupción antes de tocar dinero, porque corrompe el principio básico de la vida pública: que los cargos no pertenecen a nadie. Ni a partidos, ni a familias, ni a gobernadores, ni a caudillos. El poder no se hereda; se encarga temporalmente. Y cuando un político intenta dejar sucesor en casa, no está construyendo continuidad: está redactando testamento con presupuesto público.

Hasta mañana.

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