Por el cuidado del agua

Miguel Ángel Hernández Calvillo

El día de hoy, en la ciudad de Matehuala, se llevará a cabo un importante evento denominado “Encuentro Nacional por el Agua”, con participación de productores, usuarios, colectivos y organizaciones sociales, en el marco de reuniones que organiza el equipo de la precandidata única de Morena a la Presidencia de México, Dra. Claudia Sheinbaum, para escuchar voces de sectores y problemáticas diversas por el país. El evento es coordinado por Alfonso Ramírez Cuéllar, experimentado dirigente social y político de larga trayectoria. Cuidar el agua es, en efecto, una prioridad nacional, y garantizar el derecho al agua para toda la población se delinea como un proyecto de buen gobierno que, sin duda, impulsará la Dra. Sheinbaum.

Muchos temas se revisarán en ese encuentro nacional, tanto en el ámbito regional como específico de localidades y municipios, pero lo más importante es que se pueda contar con un proyecto que resuelva temas que, por ejemplo, de cuando en cuando meten ruido en algunas zonas del país, como el caso de la pretensión que ha tenido antes el gobierno de Nuevo León para llevar agua, desde la Huasteca potosina hasta la zona metropolitana de Monterrey, mediante un acueducto de 372 kilómetros de longitud, con cerca de 473 millones de metros cúbicos al año, desde la cuenca del río Pánuco, entre los límites de los estados de San Luis Potosí y Veracruz. En su momento se generaron reacciones de autoridades potosinas llamando a no permitir que se llevaran tan preciado bien de la naturaleza, así nomás como así.

Ese proyecto ha tenido que ver, ciertamente, con el problema de la grave escasez del vital líquido que padecen los norteños y que,  además, se ha venido agudizando por las fuertes sequías, así como por inconsistencias de la Ley General de Aguas que, como observara en algún momento Miguel Concha (QEPD): “el 8 de febrero de 2012, a partir de la reforma al artículo 4, México reconoció en la Constitución el derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible (…) pero bajo la obsoleta Ley de Aguas Nacionales salinista, México sufrió una grave inequidad en el acceso al agua” (en “La Jornada”, 26 de febrero de 2022). En ese contexto, el “argumento” para llevarse el agua de una entidad a otra se limitaba a plantear algo así como “el agua ves de la nación y, por tanto, los estados tienen la obligación de ceder el líquido que ha sido concesionado por la Conagua”.

El padre Miguel Concha citaba, en el artículo referido, a Jean Robert para poner el dedo en la llaga: “se deberá evitar desincrustar el agua de su matriz local, es decir, de su nicho natural, de su sabor y (hasta) de sus poderes mito-poéticos locales, reconociendo que los trasvases de cuenca a cuenca se  pueden convertir en modos de  fomentar la escasez de lo que originalmente fue gratuito” (Ibid.). Si bien el agua es de la nación, la nación ya no es el viejo concepto que campeaba cuando dejaba de lado a las muchas naciones que componen la “pluriversidad” de nuestro país. Se debe tomar el parecer de las comunidades en su entorno inmediato, así como en sus medios y modos de vida comunitarios, porque no es lo mismo lo público que lo común. Lo que interesa destacar es la importancia de que se convoque a discutir ampliamente el tema por parte de quien será la próxima titular del Ejecutivo Federal.

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