Estela Ambriz Delgado
El responsable del área de Desarrollo Económico del municipio de Villa de Reyes, Alfonso Rodríguez, informó que en abril de 2026 iniciarán los trabajos de construcción de un gasoducto, derivado de otro en Estados Unidos, para proyectos de generación de energía a través de ciclo combinado para el WTC Premium Industrial Park y el Logistik Center.
El funcionario indicó que en este año se pondrán en marcha proyectos estratégicos en materia de generación de energía, que sumados van a representar cerca de 250 megas en disponibilidad energética para las empresas que lleguen a Villa de Reyes, que es prácticamente lo que consume la Zona Metropolitana.
Detalló que esto será a través de subestaciones, además de que vienen proyectos aprovechando el tema de los gasoductos. Uno de estos es la construcción de un gasoducto a través del cual se obtendrá “la molécula de gas más económica del mundo” para generación de energía y el consumo de las empresas.
“Esto va a provocar que los costos que van a estar teniendo por el tema de los aranceles los vamos a mitigar o disminuir, además a largo plazo nos representa un punto de inversión muy interesante para las nuevas inversiones, cinco nuevas inversiones que estamos buscando que se puedan concretar antes de mayo, uno logístico y cuatro automotrices… estamos previendo qua para este 2026 Villa de Reyes Pueda cerrar con cerca de ocho inversiones”.
Rodríguez afirmó que esto representaría la generación de 3 mil 500 nuevos empleos para la región con una inversión entre mil y mil 500 millones de dólares, lo cual auguró que será una buena derrama y hará que el municipio se consolide como el motor económico de estado, y uno de los principales centros de manufactura de México.
Respecto al proyecto del gasoducto, dijo que viene de un sistema que aprovecha una derivación procedente de un gasoducto en el estado de Texas. Se dará a conocer de manera oficial y arrancará su construcción aproximadamente en abril, para ser concluido en un promedio de 12 meses.
Riesgo económico y ambiental
La generación de energía mediante ciclo combinado es la columna vertebral del sistema eléctrico mexicano actual. Esta tecnología utiliza gas natural como combustible principal para alimentar una turbina de gas y, simultáneamente, aprovecha el calor residual para generar vapor y mover una segunda turbina, logrando una eficiencia muy superior a las plantas térmicas convencionales.
Sin embargo, el éxito del modelo en el país está estrechamente ligado a la infraestructura de gasoductos provenientes de Texas, por lo que la dependencia deja a México vulnerable a las fluctuaciones de precios en EUA y a decisiones políticas o climáticas.
Además de que se ha presentado saturación de redes, lo que implica que, aunque hay gas disponible en la frontera, la infraestructura interna de transporte a veces presenta cuellos de botella, lo que limita la llegada del combustible al centro y sur del país.
Por otra parte, en materia ambiental el uso extensivo de gas natural de Texas para alimentar plantas de ciclo combinado en México presenta una serie de riesgos ambientales, que van desde el impacto local en ecosistemas específicos hasta efectos climáticos globales.
Aunque el gas natural se promociona como un “combustible de transición” porque emite menos CO-2 que el carbón o el combustóleo, su huella ambiental es compleja. En primer lugar, por las emisiones de metano (CH-4), su principal componente, que es gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono.
Este tiene un potencial de calentamiento global 80 veces superior al del CO-2 en un periodo de 20 años, por lo que si las fugas superan tan sólo el 3 por ciento los beneficios climáticos de usar gas sobre otros combustibles fósiles se anulan, esto de acuerdo con los informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.
Es un echo que existe el riesgo constante de fugas en la red, desde su extracción en Texas mediante la técnica de fracking, hasta el transporte por miles de kilómetros de ductos en México, lo que afecta ecosistemas marinos y terrestres, además de que fragmenta hábitats.
En tierra, las derivaciones atraviesan selvas y zonas agrícolas, alterando el suelo y los acuíferos locales. Además de que las plantas de ciclo combinado requieren grandes volúmenes de agua para el sistema de enfriamiento y la generación de vapor.
En regiones áridas del norte del país, donde se ubican muchas de estas plantas alimentadas por Texas, esto compite directamente con el consumo humano y la agricultura, exacerbando el estrés hídrico de la zona.