Cristiano Ronaldo continuará su protesta y boicoteará un segundo partido consecutivo con el Al Nassr. La decisión responde a su descontento con la gestión del Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita, que no le ha garantizado cambios en la dirección deportiva del club ni inversiones significativas.
El conflicto se intensificó tras la suspensión del director deportivo y el CEO del equipo, ambos portugueses, una medida impuesta por el PIF que paralizó la llegada de refuerzos. Ronaldo también está molesto por un recorte presupuestal en el Al Nassr, mientras que su máximo rival, el Al Hilal, recibió un fuerte impulso financiero que incluyó el fichaje de Karim Benzema.
Fuentes cercanas al jugador indican que el capitán portugués está profundamente enfadado, especialmente porque desde su llegada en 2022 no ha ganado un título importante. Aunque ha recibido ofertas desde Europa y Estados Unidos, no desea abandonar Arabia Saudita para no afectar su preparación de cara al próximo Mundial.
Ronaldo, quien extendió su contrato hasta 2027, exige garantías de una inversión importante para el próximo verano, con nombres como el de Bruno Fernandes en la mira. Ha advertido que, si no hay cambios estructurales en las próximas semanas, pedirá salir del club en junio.
La protesta se hizo pública cuando Ronaldo se negó a jugar el partido ante el Al Riyadh, intentando incluso bloquear el fichaje de Benzema al Al Hilal. Aunque ha entrenado con normalidad, su ausencia en la comunicación oficial del club marca la tensión. El Al Nassr enfrentará este viernes al Al Ittihad, con la duda sobre la participación de su estrella.