Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Caracas, el comercio petrolero de Venezuela registró movimientos inusuales en altamar. En cuestión de horas, al menos 16 buques petroleros que se encontraban en aguas venezolanas comenzaron a abandonar la zona, lo que evidenció un impacto inmediato del operativo en la logística energética del país.
Datos de firmas especializadas en monitoreo marítimo señalan que 13 de estas embarcaciones transportan alrededor de 12 millones de barriles de crudo y combustibles. China aparece como el principal destino de estas cargas, de acuerdo con información recopilada por la plataforma TankerTrackers.
El desplazamiento de varios petroleros fue confirmado mediante imágenes satelitales del programa europeo Copernicus. En estos registros se identificó a cuatro buques —Aquila II, Bertha, Verónica III y Vesna— navegando hacia el norte, en zonas cercanas a aguas internacionales. Tres de ellos llevan crudo a bordo, mientras que uno se desplazaba sin carga.
Las autoridades estadounidenses mantienen sanciones activas contra estas embarcaciones, lo que las coloca bajo el riesgo directo del bloqueo naval anunciado el 16 de diciembre por el presidente Donald Trump, medida que prohíbe la circulación de petroleros sancionados con origen o destino en Venezuela.
El seguimiento independiente realizado por la agencia AFP también confirmó que el buque Vesna avanzó de forma acelerada hacia el Caribe oriental, alejándose más de 500 kilómetros de su posición previa en menos de 24 horas. Esta maniobra refuerza la hipótesis de una salida apresurada ante el temor de interdicciones navales.
Además, otras 11 embarcaciones sancionadas figuran en registros de la plataforma Kpler, aunque no pudieron ser localizadas visualmente. Entre ellas se encuentran Volans, Lyra, M Sophia, Nayara, Thalia III y Veronica, todas vinculadas al transporte de crudo venezolano bajo esquemas de alto riesgo.
Un caso particular es el del buque Sea Maverick, que no enfrenta sanciones directas de Estados Unidos, pero sí restricciones impuestas por la Unión Europea y el Reino Unido, debido a su presunta relación con la llamada “flota en la sombra” utilizada para evadir controles internacionales al comercio energético.
Analistas marítimos detectaron además que la mayoría de los petroleros involucrados apagaron sus sistemas de rastreo AIS o comenzaron a emitir señales de ubicación falsas. Esta práctica, conocida como “spoofing”, es común entre naves que operan bajo sanciones y busca ocultar rutas, destinos y tipo de carga.
El bloqueo naval estadounidense, respaldado por una amplia presencia militar en el Caribe, podría afectar a cientos de buques sancionados en todo el mundo. En el caso venezolano, la salida masiva de petroleros refleja una presión sin precedentes sobre su sector energético, con efectos que ya se extienden a los mercados internacionales y a sus relaciones comerciales, especialmente con China.
Mientras se define el futuro político y judicial del país sudamericano, el petróleo vuelve a colocarse en el centro de una crisis que ahora también se desarrolla en los mares.