Lo que vimos ayer de México es exactamente lo que esperamos ver en cada partido. He sido muy crítico de cómo jugó la selección en la fase de grupos, pero la actuación de ayer es de esas que te invitan a creer otra vez. Quizá soy demasiado romántico con las formas y siempre quiero que México gane, golee y guste, aunque entiendo perfectamente que no siempre puede ser así. Afortunadamente, Javier Aguirre dejó atrás la cobardía en el planteamiento, los jugadores se contagiaron del ambiente que creó la afición y nos regalaron una de las mejores actuaciones de México en esta copa internacional.
Ya festejamos, ya disfrutamos y ya nos ilusionamos. Pero en cuanto termine el partido entre Inglaterra y Congo, será momento de pasar la página y enfocarnos en el gran reto que se viene. México vive momentos complicados, y hoy la selección es un antídoto momentáneo para la incertidumbre que enfrentamos como país. Les deseo lo mejor, porque sé que tienen la capacidad para lograrlo; ahora solo espero que también tengan la convicción y las ganas de hacerlo.







