Mundial 2026, octavos de final, Argentina contra Egipto… y lo que pasó después ya no es solo un tema de futbol.
Primero llegó la polémica arbitral.
Egipto estalló contra las decisiones del árbitro y del VAR, asegurando que su equipo fue perjudicado en un partido que terminó generando una tormenta mundial.
Y cuando todos esperaban que el debate se quedara en la cancha, apareció una bomba mucho más grande.
Según reportes publicados en Argentina, el FBI ya está recabando testigos para investigar a la AFA por presuntas operaciones financieras ilegales en Estados Unidos. La investigación busca determinar cómo se movieron cientos de millones de dólares a través del sistema financiero estadounidense y si existieron posibles maniobras de lavado de dinero. Hasta ahora, se trata de una investigación en curso y no se han presentado cargos formales contra la AFA ni contra sus dirigentes.
Los reportes señalan que más de 260 millones de dólares habrían pasado por diferentes bancos, mientras los fiscales federales analizan los contratos comerciales y el recorrido de esos fondos.
Pero eso no es todo.
Al mismo tiempo, Gianni Infantino también está bajo la lupa.
Decenas de eurodiputados pidieron que se investigue al presidente de la FIFA por su relación con Donald Trump y por el polémico caso de Folarin Balogun.
El delantero de Estados Unidos había sido expulsado y debía cumplir una suspensión automática. Sin embargo, la FIFA levantó el castigo y le permitió jugar contra Bélgica.
Lo más controversial es que el propio Trump e Infantino reconocieron que hablaron por teléfono para revisar el caso.
Para muchos legisladores europeos, eso fue una intervención política directa en una decisión deportiva.
Por eso piden que el Comité de Ética de la FIFA y hasta el Comité Olímpico Internacional investiguen si Infantino violó el principio de neutralidad política.
Mientras tanto, Pierluigi Collina, jefe del arbitraje de la FIFA, salió a defender a los árbitros y aseguró que nadie, ni siquiera el presidente de la FIFA, influye en sus decisiones.
Pero esa declaración no ha logrado apagar el incendio.
Hoy el Mundial 2026 ya no solo habla de goles, figuras y sorpresas.
Se habla de investigaciones federales, presuntos movimientos millonarios, presiones políticas y posibles violaciones a las reglas de la FIFA.
Y la gran pregunta es esta:
¿Estamos ante el mayor escándalo político y financiero en la historia reciente del futbol? ¿O todo terminará siendo solo una enorme controversia sin consecuencias?







