La economía cubana atraviesa uno de sus momentos más complicados en décadas, con una fuerte escasez de alimentos, medicinas y combustibles que ha afectado la vida diaria de la población. Los apagones constantes y la falta de recursos han incrementado la presión interna, mientras la isla enfrenta dificultades para sostener sus servicios básicos debido a la falta de divisas y su dependencia de importaciones energéticas.
En medio de este escenario, el gobierno de Estados Unidos ha endurecido su postura hacia Cuba. En enero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impone nuevos aranceles a los países que comercialicen o suministren petróleo a la isla. Esta medida busca debilitar económicamente al gobierno cubano y limitar sus recursos. La decisión ha generado preocupación en distintos países, incluida México, donde la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que este tipo de acciones podría provocar una crisis humanitaria y pidió priorizar el diálogo y el respeto al derecho internacional.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha tenido un papel importante en esta estrategia. De origen cubano, Rubio ha defendido sanciones más estrictas contra el gobierno de la isla y ha impulsado acciones para aumentar la presión política y económica. Su influencia en la actual administración ha sido evidente, incluso cuando Trump respaldó públicamente su postura en redes sociales, lo que generó diversas reacciones en la comunidad internacional.
En este contexto, Trump declaró que Cuba enfrenta una situación crítica y aseguró que el país “no tiene dinero” ni recursos suficientes en este momento. El mandatario afirmó que existen conversaciones entre funcionarios estadounidenses y el gobierno cubano, encabezadas por Marco Rubio, lo que abre la posibilidad de acuerdos entre ambas naciones.
El presidente estadounidense también mencionó la posibilidad de una “toma de control amistosa” de Cuba, señalando que este escenario podría surgir como resultado de las negociaciones actuales. Sus declaraciones se dieron antes de viajar a Texas y han generado atención internacional debido al impacto que tendrían en la relación entre ambos países.
Mientras continúan las tensiones y las presiones económicas, la combinación de la crisis interna en Cuba y las medidas impulsadas por Estados Unidos mantiene a la isla en una situación delicada, con un futuro marcado por la incertidumbre política y económica.