UNA DE CADA SEIS AGRESIONES DE VIOLENCIA POLÍTICA CONTRA MUJERES ES COMETIDA POR OTRA MUJER

En México, una de cada seis agresiones de violencia política en razón de género contra mujeres es cometida por otra mujer, revelan datos del Registro Nacional de Personas Sancionadas por este tipo de conductas.

De acuerdo con las cifras oficiales, aunque la mayoría de los agresores siguen siendo hombres, las mujeres también participan en este tipo de violencia, ya sea desde cargos públicos, estructuras partidistas o incluso como ciudadanas.

En total, se han registrado 438 personas sancionadas por violencia política contra mujeres, de las cuales 78 son mujeres, lo que refleja que el fenómeno no es exclusivamente masculino.

Entre las mujeres sancionadas se encuentran presidentas municipales, regidoras, síndicas, periodistas y ciudadanas sin cargo público, lo que evidencia que este tipo de violencia puede originarse desde distintos niveles de poder y participación social.

Especialistas señalan que este fenómeno responde a dinámicas estructurales dentro de la política, donde la competencia por espacios de poder, la reproducción de prácticas patriarcales y las disputas internas en partidos políticos también involucran a mujeres como agresoras.

El incremento de la participación femenina en la vida pública ha tenido como consecuencia un aumento en los casos de violencia política en su contra. Tan solo en el proceso electoral de 2024, el Instituto Nacional Electoral recibió 215 quejas formales por este tipo de violencia, muchas de ellas dirigidas a candidatas.

La violencia política en razón de género incluye agresiones verbales, campañas de desprestigio, amenazas, violencia digital y obstáculos para el ejercicio del cargo, prácticas que buscan limitar o anular los derechos políticos de las mujeres.

Aunque el marco legal en México ha avanzado en la prevención y sanción de estas conductas, autoridades y especialistas coinciden en que persisten retos importantes para erradicar este tipo de violencia, especialmente en contextos locales donde las disputas políticas suelen ser más intensas.

El hecho de que una parte de estas agresiones provenga de otras mujeres pone en evidencia la complejidad del problema y la necesidad de fortalecer la cultura política con perspectiva de género, más allá de la simple representación numérica en los espacios de poder.

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