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2 años sin Fer Morán: el juicio por su feminicidio lleva 9 meses detenido

Marcela Del Muro

“Ya son dos años y vamos de mal en peor”, dice la señora Jazmín, mamá de Fernanda Guadalupe Morán, quien fue desaparecida y víctima de feminicidio el 8 de septiembre de 2020, en la capital de San Luis Potosí.

La audiencia intermedia del caso se ha pospuesto durante nueve meses, desde diciembre del año pasado. “El abogado del inculpado siempre tiene un pretexto para cancelarla”, señala la señora Jazmín. 

Lo que preocupa a la madre es que el imputado por el asesinato de Fer se encuentra en prisión preventiva oficiosa desde el 12 de abril de 2021. Está pasando el tiempo, y según el artículo 20 constitucional, la prisión preventiva no puede exceder los dos años; si es así, el sospechoso será puesto en libertad inmediata.

Las autoridades aseguraron a la señora Jazmín que la audiencia se llevará a cabo el próximo 29 de septiembre, a las 11:30 de la mañana. La familia pide agilidad y eficiencia en el proceso y la pena máxima para el feminicida de Fer.

Dos años sin Fer Morán

La noche del 7 de septiembre de 2020, Fer Morán, de 21 años, pidió permiso para salir un momento a la calle. Su pequeño hijo de meses de nacido estaba dormido y le prometió a su mamá no tardar más de 40 minutos.

Pasó el tiempo, llegó la hora prometida y Fer no regresó. A las 10:20 de la noche, Jazmin mandó el primer mensaje de regaño. Entradas las 11 de la noche recibió la última llamada de Fernanda.

“Yo tenía la tripa retorcida y no le iba a contestar porque pensé que estaba tocando (para que le abrieran la puerta de la casa), pero contesté por inercia y la puse en altavoz. Se escuchaba: ‘Suéltame, güey. Déjame, güey’. Me dijo: ‘Me quieren llevar, mamá, ayúdame’ y después se escuchó: ‘Suéltame, déjame’ y entonces se cortó”, relata la madre de Fer, la última llamada de su hija duró 26 segundos.

Jazmín salió de su casa, localizada en el barrio de San Miguelito, y buscó a su hija por los alrededores. Mientras recorría las calles, la llamaba y le enviaba mensajes. A las 11:30 le apagaron el celular.

A las cinco de la mañana del día siguiente, la familia puso la denuncia por la desaparición de Fer. La Fiscalía General del Estado le comentó que seguramente su hija se había ido con el novio o de fiesta, le aseguraron que pronto regresaría a casa, pero Fer había sido asesinada en la madrugada de ese día.

La investigación de la Fiscalía de Derechos Humanos fue deficiente desde el inicio. En la primera declaración dada por la madre señaló a un muchacho, Marco, que llevaba algunas semanas saliendo con su hija Fer, pero las autoridades no lo vieron como sospechoso, aunque ahora se sabe que tiene antecedentes legales.

La madre dio la dirección del sospechoso y presionó para que revisaran el domicilio, pero “hacen un cateo mal hecho y de mala manera, no encuentran nada. El feminicida de Fer seguía viviendo en el mismo domicilio donde tenía enterrada a mi niña, con esa sangre tan fría y sin escrúpulos”.

El 24 de septiembre se realizó la primera manifestación para pedir mejores resultados en la investigación de la joven madre de 21 años. Y el 7 de octubre se detuvo a la expareja de Fer. 

Para la familia esta detención fue muy apresurada. La última geolocalización del teléfono de la joven marcaba en las antenas de la Zona Industrial y el exnovio “no tiene en qué moverse. Nosotros le conseguimos una bicicleta, pero ¿cómo se pudo llevar a Fernanda en eso?”, cuestionaba la madre.

Iban pasando las semanas que se hicieron meses y Fer seguía desaparecida, pero la Fiscalía tenía un sospechoso en prisión. Jazmín, desesperada, contrató un investigador privado.

El 29 de marzo de 2021 se notificó a la Fiscalía que en el patio de la casa del sujeto que fue señalado por la señora Jazmín, un albañil halló el cuerpo de Fer enterrado a 50 centímetros de profundidad.

Tras el hallazgo del cuerpo de su hija, la madre de Fer Morán reconoce el trabajo que ha hecho la Fiscalía General del Estado y la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas. Pero señala que el Poder Judicial no es empático, pues ha permitido que la defensa del sospechoso, que es un abogado de oficio, no se presente en seis audiencias programadas.

La señora Jazmín también denuncia que en los juzgados se están realizando audiencias combo y explica: “Me tocó que mi carpeta fuera la última en la audiencia. Yo era la tercera y antes de eso me tocó escuchar la audiencia de un feminicida y un violador. El violador describió su crimen fríamente y a mí me dio ansiedad”.

“Se me hace injusto que después de llevar un duelo tengamos que estar suplicando justicia… Tal parece que las leyes están hechas para defender y darle prioridad a los delincuentes, feminicidas, que para defender a las víctimas. Tal parece que para ustedes los delincuentes tienen más derechos que las víctimas, me dan a entender que la culpa la tienen las víctimas. Ahora les pregunto ¿si fuera hija de alguno de ustedes, actuarían de la misma manera que lo están haciendo con mi hija?”, cuestionó la familia de Fer, en una publicación de Facebook, a las instituciones de procuración de justicia en el estado.

“Las víctimas merecen respeto, al igual que las familias de víctimas”, concluye la familia.

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