América necesita producir y liberar cerca de seiscientos millones de moscas estériles cada semana para contener el avance del gusano barrenador del ganado entre Panamá y Estados Unidos, seis veces más de las que genera actualmente, informaron la FAO y el OIEA.
Estrategia y técnica
La iniciativa combina la técnica del insecto estéril con vigilancia epidemiológica, diagnóstico veterinario, bioseguridad y trabajo directo con los productores. La técnica consiste en criar larvas de la mosca causante de la enfermedad y someterlas a radiación para volverlas estériles, sin matarlas ni alterar las características que les permiten competir con los ejemplares silvestres.
Tras alcanzar la etapa adulta, las moscas estériles son transportadas en avionetas y liberadas en zonas identificadas mediante muestreos y estudios epidemiológicos, donde la mayor concentración de la plaga exige intervención.
Producción y ampliación de plantas
La planta de Panamá, gestionada conjuntamente por ese país y Estados Unidos, produce unos cien millones de moscas estériles por semana. La planta de Metapa, en Chiapas, ya comenzó a producir y liberar moscas y deberá incrementar paulatinamente su capacidad. Además, se sumará una instalación en Texas (EE.UU.) para acercar la producción a territorios de mayor riesgo.
Plazos y limitaciones
Andrés González Serrano, oficial de Ganadería Sostenible de la FAO, explicó a EFE que, una vez alcanzada la producción de seiscientos millones de moscas semanales, podría observarse una disminución significativa de la población del insecto y de los nuevos casos en un periodo de entre doce y dieciocho meses. Sin embargo, advirtió que la erradicación completa podría requerir varios años de trabajo sostenido, inversión pública y coordinación entre los países.
González Serrano subrayó además que “la mosca estéril sola no nos va a salvar” y que producir más insectos constituye solo uno de los componentes de la respuesta, que debe complementarse con el fortalecimiento de los servicios sanitarios y veterinarios.
Medidas complementarias y vigilancia
Los servicios sanitarios deben acompañar la liberación con diagnóstico oportuno, trazabilidad y conexión con los productores. Los ganaderos funcionan como primera línea de vigilancia al detectar heridas en los animales; limpiar, desinfectar y proteger rápidamente una lesión puede impedir que la mosca deposite sus huevos y que un animal se convierta en foco de diseminación.
El texto destaca la vulnerabilidad del ombligo de los terneros recién nacidos, que debe atenderse inmediatamente después del parto, y señala la necesidad de sensibilizar a la población para notificar a los servicios sanitarios casos de animales con heridas con gusanos.
La FAO considera indispensable que los ministerios de Agricultura, Salud y Ambiente compartan información epidemiológica y coordinen acciones con los países vecinos, además de promover manejo sostenible de la ganadería y conservación de bosques para reducir el contacto entre vida silvestre y zonas productivas.
Contexto productivo
El desafío alcanza a América Latina, que produce alrededor del 28% de la carne bovina consumida en el mundo y entre el 7% y el 10% de la leche, por lo que la expansión de la plaga puede tener consecuencias para la seguridad alimentaria más allá de las zonas ganaderas afectadas.







