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Confunden diarrea con un edema cerebral

Personal de Salud en Salinas trató dos veces a la niña que por error fue declarada muerta y no fue capaz de diferenciar entre una diarrea de un edema cerebral, según la causa final del fallecimiento de la menor en San Luis Potosí.

«No tengo rencor con los doctores como para llegar a un extremo, solo pido que se cambien a los doctores, enfermeras y directores, para que no vuelva a ocurrir otra vez», reclama Mary Jane Peralta, la madre de la menor Camila Roxana.

Mary Jane contó que su hija comenzó a tener síntomas como malestares estomacales, fiebre y vómitos el pasado miércoles 17 de agosto. Un pediatra cercano a la comunidad La Herradura, del municipio de Villa de Ramos, recomendó a los padres trasladarla a un hospital para que la atendieran. La llevaron al Hospital Básico Comunitario de Salinas de Hidalgo, de la Secretaría de Salud.

«Entré con ella y me le quitan la ropa, le ponen toallas mojadas para bajarle la calentura y en su dedo el pulsioxímetro. Me mandaron pedir unos supositorios, se lo pusieron y fue todo. Después de una hora me la entregan, me dicen que ya está bien, me le recetaron dos sobres de suero y 30 gotitas de paracetamol», señala Mary.  

Sin embargo, Camila no mejoró y un médico particular, les dijo que la llevaran de urgencia al hospital.  Entre las 21:00 y 22:00 horas del miércoles, la menor ingresó de nueva cuenta en el Hospital Básico Comunitario de Salinas de Hidalgo, en donde fue declarada muerta. «Diez minutos después la tenían sin nada y desconectada, no le hicieron electrocardiograma. Yo llego y agarro a mi bebé, todavía me abraza, sentí las fuerzas de mi niña, me la quitan y me dicen: es que ya déjala descansar en paz».  

Una vez que las separan, Mary acusa que la metieron a un consultorio que cerraron con llave, pero al haber otra puerta ella pudo escapar, sin embargo, ya no la dejaron ver a su hija, hasta que la funeraria que fue contactada por el hospital, le entregó a la menor en un ataúd para su velorio.  

La «segunda muerte» de Camila Al día siguiente, durante el velorio, Mary se percata que el ataúd de su hija tenía el vidrio empañado, pero no insistió en abrir el féretro debido a que los presentes le dijeron que por su dolor estaba alucinando.   

Mary no dejó de insistir y minutos más tarde su suegra notó que los ojos de la pequeña se movían, una vez que le toman el pulso a la menor corroboran que tenía una frecuencia cardiaca de 97.  

La familia llamó a una ambulancia, misma que alcanzaron en el entronque de la carretera con El Mezquite, aún en la ambulancia, la menor contaba con 35 de pulso, según lo referido por la propia madre; no obstante, una vez que llegaron a la capital potosina y pese a los trabajos de los doctores la menor fue declarada muerta por segunda ocasión. Sus padres tienen las dos actas de defunción: una expedida en el municipio de Salinas en el que la causa de muerte fue deshidratación y una segunda que les entregaron en San Luis Potosí capital, en donde la causa de muerte estipulada es edema cerebral, una acumulación anormal de líquido en el cerebro. 

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