María Ruiz
Tras los incendios registrados durante el pasado mes de abril en instalaciones ubicadas en los ejes 124 (sector polímeros) y 132 (industria vidriera), crece la preocupación por la posible repetición de siniestros de gran magnitud en la Zona Industrial de San Luis Potosí, así como por sus efectos en la calidad del aire y la salud pública.
El doctor Fernando Díaz Barriga Martínez, investigador y catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), advirtió que existe una omisión por parte de las autoridades estatales al no hacer llamados firmes a los empresarios del sector para que cumplan con normativas y protocolos de prevención.
Subrayó que la falta de responsabilidad y supervisión generan un escenario de riesgo constante para la población.
Consideró indispensable que se realice un esfuerzo para que participen de manera coordinada la academia, las organizaciones civiles y, de forma directa, los empresarios e industriales, quienes no pueden mantenerse al margen ante riesgos que tienen consecuencias inmediatas en la salud pública.
El especialista enfatizó que los incendios ya no pueden considerarse hechos aislados, sino una problemática recurrente.
“Lo que está pasando es que el promedio es un incendio a la semana y son cifras del Cuerpo de Bomberos. No es una alarma, no es amarillismo… un incendio a la semana, y cada incendio es un problema de salud”.
También alertó sobre la amenaza que representa la exposición al humo, cuya composición suele ser desconocida en el momento del siniestro.
“Tú ves una nube negra, tú tienes que asumir que hay tóxicos… y la población donde está cayendo esa nube tiene que ser llamada a protegerse”.
Díaz Barriga Martínez también cuestionó la postura del sector industrial frente a esta problemática, pues persiste una percepción de intocabilidad entre algunos empresarios, lo que ha limitado la exigencia de cumplimiento en materia de prevención y seguridad, por lo que esta falta de responsabilidad contribuye a la recurrencia de los incendios.
“Parece que no se les puede tocar (…), pero ellos, por alguna razón, no están haciendo sus tareas”.
Finalmente, señaló que prácticas como la quema de residuos en tiraderos clandestinos agravan la situación, exponiendo especialmente a sectores vulnerables como la niñez.
“Tiran plásticos, tiran llantas, tiran residuos peligrosos… eso genera humos y entonces hay una población infantil expuesta. Aunque el municipio esté trabajando en contener el fuego, el efecto en salud se mantiene”.