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Málaga recuerda la infancia de Picasso a 40 años de su muerte

Obra de infancia y juventud Rafael Inglada dice que entre las 53 obras de Pablo Picasso exhibidas -que incluye 35 piezas de otros autores y 104 documentos- llama la atención Crepúsculo en el puerto de Málaga que José Ruiz Blasco pinta en 1987 y que el niño copia dos años después, con sólo ocho años. O las imágenes de palomas, que tanto pintaba el padre muy dado a los bodegones, que repite una y otra vez el hijo y que llegan a tener un gran simbolismo para el artista. Hasta el punto de que Picasso pone a su hija el nombre de Paloma. Así como las obras de tauromaquia, un tema que lo acompañaría en su obra de madurez para convertirse en metáfora de sus obsesiones: la virilidad y la lucha contra el paso del tiempo y la muerte. O las imágenes del mar, a partir de un óleo anónimo con el naufragio de una fragata con sus personajes populares que el niño Pablo veía desde su casa y que siguió retratando en su madurez. En ese juego de yuxtaposiciones entre las obras de otros artistas, de José Ruiz y finalmente de Pablo Ruiz Picasso que se descubre al niño artista y su imaginario infantil. En 1891, los Ruiz-Picasso se mudan primero a La Coruña y después a Barcelona, donde el adolescente entra a formarse en la escuela de bellas artes. Y es en esa fase, cuando sale de Barcelona, que Picasso se hace libre. “Cuando sale de Barcelona, lejos de la academia, Picasso pinta con más libertad y es mucho más espontáneo”, señala Malén Gual, conservadora del Museo Picasso de Barcelona. “El joven se libera, su pincelada se suelta y es mucho más libre y espontáneo”. Una leyenda dice que José Ruiz, al ver el talento de su hijo, le entregó sus pinturas y dejó el oficio. Y Picasso se hizo Picasso y su padre dejó de pintar. La realidad es que tras su última visita a Malagá, en 1901, no regresó jamás, y aunque se especulan muchas razones, los expertos coinciden en que esa distancia sólo fue geográfica, ya que el niño Picasso que se marchó a La Coruña, Barcelona y después se instaló en Francia, se llevó Andalucía impregnada en sus cinco sentidos: “Yo he nacido de un padre blanco y de un pequeño vaso de agua de vida andaluza/ yo he nacido de una madre hija de una hija de quince años nacida en Málaga/ en los Percheles el hermoso toro que me engendra la frente coronada de jazmines” (Pablo Picasso, 1936). http://www.eluniversal.com.mx/cultura/71252.html]]>

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